4 Fiesta

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Capítulo 4.

[Editado]


Alaia.

He decido que si iré a esa fiesta. Tengo que salir, distraerme, no puedo pasar toda mi vida sumida en el grabado.

Llegué de la empresa y me quedé meditando si ir o no. Hasta que decidí que si iría. Falta como una hora para las diez así que decido buscar algo que ponerme.

Espero que tenga un vestido largo, porque no salí a comprar nada.

Busco en el closet hasta que encuentro un vestido negro.

Me coloco unas bragas de encaje negras y deslizo el vestido por mi cuerpo, no coloco brasier porque tengo un gran escote en la espalda que llega casi donde comienza mi trasero. Me coloco unos tacones lo suficiente alto, también del mismo color del vestido.

Opto por hacerme una cola alta para que pueda resaltar el escote de mi espalda. Me hago un maquillaje un poco elaborado, mis labios los llevo de color rojo intenso.

Me miro en el espejo y me coloco el antifaz.

¡Perfecta!

Tan oscura como la noche, te ves peligrosa. -me grita mi subconsciente.

Tomo mi celular, las llaves y la invitación.

Tomo el ascensor y llego rápido a la puerta. Abro la puerta, y al salir y la cierro.

Subo a mi auto, coloco el celular junto con la invitación en el asiento del copiloto.

Pongo en marcha el auto hasta el dichoso hotel. Me ayudo un poco buscando en el GPS del auto. Conduzco como unos quince minutos hasta que llego al Hotel Amore.

Estaciono en la entrada.

Es un edificio como de unos veinte pisos, se ve súper lujoso y eso que todavía no he entrado no me quiero imaginar cómo será por dentro.

Me bajo y camino hacia la entrada. Un hombre de unos cuarenta años me habré la puerta. Llego a la resección y una chica me sonríe amistosamente.

—Hola ¿en qué puedo ayudarte?

—Tengo una invitación para una fiesta aquí. —le enseñó la tarjeta.

—Claro, suba hasta el piso diecinueve ahí está el salón. Puede dejar las lleves de su auto aquí.

Se la entrego. —Gracias.

Tomo el ascensor y marco el número diecinueve.

El ascensor se detiene en el piso marcado. Sólo hay una puerta. Afuera está parado un hombre musculoso.

Me acerco y le entrego la invitación.

La ve y abre la puerta. —Pase adelante Señorita O'Brian. —me entrega de nuevo la invitación.

Asiento.

Por lo que veo Víctor dijo como era yo.

Y también en la tarjeta dice tu nombre tonta.

A veces odio a mi subconsciente.

Es un salón muy grande, mucho más grande que mi departamento. Las luces están un poco opaca, está lleno de cosas lujosas. Hay alrededor de cincuenta personas con antifaz, llevan vestidos y trajes lujosos.

Gracias al cielo había encontrado éste vestido.

Un chico me ofrece una copa de champán. La tomo mientras camino por todo el lugar, observando cada rincón.

Triángulo Amoroso ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora