Capítulo 10

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Capítulo 10

❈── ∗ ⋅Zeth⋅ ∗ ──❈

            Agatha se encuentra agachada observando la grama, lleva su gorro de tela gris con dos orejas de gato sobre su cabello rojizo que cae en ondas, un suéter gris y crema con las magas negras, un short corto de jean y botas negras.

         Deep me escribió que encontraría a Agatha aquí, quiso bajar a ver la hacienda antes de irnos, me pidió que la acompañara mientras ella termina de desayunar. Sigue teniendo temor de dejarla sola y lo entiendo.

         —Hola, niña —la saludo, de inmediato voltea hacia mí, sonríe un poco, pero luce desanimada, y eso no es usual en ella.

        —Hola —contesta y se pone de pie—, ¿ya nos vamos?

       Niego. —¿Quieres dar una vuelta? —le ofrezco.

       Asiente, comienzo a caminar y ella me sigue, sus ojos perdidos en el suelo. Coloco mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, pensé que estaría más emocionada este mañana después de lo que vio anoche entre Deep y yo.

       —Agatha —me mira— ¿qué está mal?

        Suspira. —Tuve una pesadilla —confiesa.

       —¿Le contaste a tu mamá?

         Niega dos veces. —Ella tiene muchas, no necesita otra —hala las mangas de su suéter para cubrir sus manos—, puedo contártela.

         —Te escucho.

          —Soñé de nuevo con el apartamento, pero esta vez fue ese hombre el que te disparó y me quitó a mi mamá —su voz se quiebra y suspira—, fue muy real.

          Nos guio hacia unos columpios de madera que están en el campo, ella se sienta en uno y yo al frente sobre un pequeño muro de rocas. —¿Él, volverá? Tú no lo permitirías, ¿cierto?

         —No soy un superhéroe, Agatha, no puedo prometerte eso, pero sí que haría cualquier cosa para protegerlas.

         —Lo sé —admite—, es solo que... —lo piensa un segundo—, quisiera que todos los días fueran como el de ayer.

          La entiendo, es una niña muy valiente, madura y fuerte, a pesar de que no tiene una mala vida, aún le faltan muchas cosas, necesita poder salir, necesitan ser libres, pero en mi actual posición no hay mucho que pueda hacer para resolver eso. Tendría que volver a todo lo que juré olvidar, a todo lo que abandoné.

           —La vida es injusta, eres muy pequeña todavía para entenderlo, pero tienes muchas cosas que otros no, estás a salvo por ahora, concéntrate en eso, vivir con miedo simplemente no vale la pena.

           Asiente, ambos nos quedamos en silencio sintiendo la leve brisa fría, ella se mece con suavidad en el columpio. —Ayer —dice—, mientras veíamos a mi mamá cabalgar, te pregunté si ella te gustaba y dijiste que si —asiento—, la invitaste a cenar, bailaron y hablaron solo ustedes —continúa y suspira—, ¿cambiará todo cuando volvamos?

         —¿Qué te parece si solo esperamos a ver que pasa?

          —Bien..., ella te quiere, sonrió mucho al ver tu nota —confiesa, alzo una ceja, la pequeña realmente quiere que estemos juntos y yo no merezco nada de eso—. Sabes, los dos corren de cosas malas que los obligaron a hacer, ¿por qué no correr juntos? —me mira.

            No le respondo, solo bajo mi rostro, manteniendo la expresión seria, fuera del deseo que tiene, no es tonto lo que dice; Agatha ha pasado demasiado tiempo entre libros, alejada de niños y compartiendo con dos adultos que disfrutan de la literatura. Quizá hay mucha verdad en sus palabras, pero lo que menos quiero es forzar algo que no sé que forma pueda tomar. Una relación romántica es lo último que pensé volver a tener y aunque fue muy agradable y atrayente la pasada noche, no somos solo dos jóvenes iniciando algún romance de novela, hay aún muchas situaciones inconclusas de las cuales debemos encargarnos o definir si queremos algo de normalidad.

#4 DeepnessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora