Capítulo 20

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Capítulo 20

❈── ∗ ⋅Zeth⋅ ∗ ──❈

         Conducimos hacia las afueras de Compton, en un punto de la autopista, tomamos un desvío que nos lleva a un camino de tierra por el que avanzamos más o menos media hora. La CIA construyó un departamento para atender casos de alta confidencialidad, y esta zona era ideal para los agentes encubiertos en esta peligrosa ciudad. Pero, luego de completarlo, el proyecto se desestimó y quedó solo la edificación.

          Cuando Brice pasó a ser director, lo recuperó y lo tomó. Fue nuestro lugar para manejar las operaciones y entrenar por algunos años. Cuenta con alta seguridad y, ya que fue diseñado por la agencia, tiene ciertas particularidades.

         Pasamos el grueso portón metálico, seguimos la carretera de tierra con árboles de lado y lado, hasta que aparece frente a nosotros la aparente mansión. Es rectangular de cuatro pisos, toda de color gris. Cuenta con pocos ventanales, sobre todo en los dos primeros pisos. Estacionamos frente a la puerta de entrada.

          Ambos recibimos un mensaje al mismo tiempo que dice: Sala de operaciones.

         La puerta principal es abierta por la misma mujer que tenía más de diez años sin ver. Ella y otras dos eran quienes limpiaban y cocinaban aquí.

          —Agente Bauer, Agente Dass, bienvenidos —dice la mujer de mediana edad, de cabello y ojos oscuros.

         —¿Amalia, no? —pregunta Magda.

         —Sí, pasen —nos invita.

         Nunca me agradó, así que simplemente entro sin prestarle más atención; Magda hace lo mismo. Arrojamos los bolsos a un lado y seguimos, pasando la sala de recibo a la derecha hay un largo comedor, justo antes de pasar a la cocina hay de lado una entrada a un pasillo, cruzamos allí hasta la puerta de la sala donde solíamos reunirnos. Magda es la primera en entrar.

         Todo el sistema de computadoras se encuentra de fondo, en el centro hay un largo mesón conectado a este sistema. Bastian y Elize están ubicados frente a las pantallas. Mis ojos se van de inmediato a la figura femenina sentada a un lado con sus brazos cruzados, a penas encuentra su mirada con la mía, la calma inunda su rostro, se levanta y se acerca hasta donde estoy de pie.

        Deep se para frente a mí y sin pensarlo toma mi mano en la suya, la aprieto un poco. —¿Todo bien? —le pregunto, en realidad estaba un poco preocupado por cómo se sentiría, jamás la había dejado sola en medio de un ambiente desconocido.

         —Estoy bien —responde en tono bajo, con una leve sonrisa.

         —¿Cómo está ella? —le pregunta Brice a Magda, quien ha ido directo a las computadoras.

         —En recuperación —contesta secamente— un día más y no la cuenta.

         El rostro de Brice se ensombrece un poco, Deep voltea a verme, juntando sus labios. —Estará bien —le aseguro.

        Sin soltar su mano la guio para que se siente a mi lado. Elize nos mira por un segundo, su expresión seria, sé cuanto intenta disimular sus emociones, y no la culpo; entiendo lo incómodo y mal que está esto, pero no pienso hacer sentir mal a Deep, por hacerla sentir mejor a ella, eso no va a pasar.

         —¿Pudo decirles algo? ¿Obtuvo información? —indaga Brice.

        —Eso presumimos —contesta Magda—, nos dijo que buscáramos en su I- sv.

#4 DeepnessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora