Deepness no fue atrapada por ellos, ella nació entre sus garras. Su madre fue secuestrada por la despiadada red de tráfico de mujeres conocida como "Athenas" y vendida a uno de sus líderes más poderosos. Desde entonces, Deepness ha vivido una existe...
Espalda descubierta y un pronunciado corte en V en el frente hasta unirse a un cinturón en mi cintura, color azul marino, sin mangas, la falda cae holgada y tiene una apertura que deja ver mi pierna si camino. Así es el vestido que he escogido y que luzco justo ahora.
Me recogí solo un poco el cabello de lado y me coloqué unos finos zarcillos de cristal blanco, combinan con mi maquillaje perlado. El toque final son los tacones.
Creo que estoy lista, paso primero por la habitación de Agatha, ya se ha dormido, es temprano, pero como ella misma me dijo, ahora prefiere estar dormida, así el tiempo se pasa más rápido. ¿Cómo puede sentirse una madre cuando tu pequeña te dice algo así? Junto a ella está un libro grande que contiene los clásicos de los cuentos de hadas, es original, Dima se lo ha regalado esta tarde, por un segundo vi sus ojos brillar de nuevo con emoción, definitivamente es inteligente, le dio una de las cosas que más le gustan, a decir verdad, fue un lindo gesto.
Bajo las escaleras despacio, la melodía de instrumentos en vivo se escucha desde aquí, un hombre de traje, vestido todo de negro, es de la seguridad de Dima, habla en su audífono, imagino que está avisando que he bajado.
Avanzo hacia la entrada del jardín, al pasar el pasillo Dima viene caminando hacia mí, luce un elegante traje negro y la camisa es de un color arena que hace un bonito contraste, recogió su cabello en un moño alto bien peinado.
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Sus ojos me recorren, admirándome. —Perfecta —dice.
—Gracias —respondo con una leve sonrisa y tomo su brazo, acompañándolo hacia afuera.
¡Vaya! Es increíble lo que han hecho con el jardín, lo iluminaron con altas farolas de luz blanca, mesas redondas con finos y delicados manteles distribuidas por todo el espacio, hay flores, velas, parece que fuese una boda.
Dima me lleva hasta una mesa en el centro, me paralizo al ver a Liosha riendo y bebiendo, cuando nos ve acercarnos sonríe ampliamente y se coloca de pie. —Hola, preciosa —me dice y se acerca dejando un beso en mi mejilla.
Respiro profundo y me armo de valor, trago y sonrío de la forma más falsa que jamás he hecho. —Hola, papá —le respondo.
Liosha sonríe con suficiencia, maldito, engreído, me enferma tener que hacer esto. Dima capta mi incomodidad y aprieta mi cintura, guiándome para sentarme a su lado en la mesa, hay otras personas en ella y algunas sillas vacías.
Hay un hombre de color con una barba tipo candado y cabello corto rapado de los lados, está vestido con un traje elegante color gris claro ceñido a su musculosa figura. De inmediato, lo reconozco, y mi estómago se revuelve.