FINALMENTE FELIZ

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este es un final alternativo que NO interfiere con la historia además de que este sería "intermedio" en el capítulo "PASTILLAS", podría decirse que es para quien quiera llorar, sin más por agregar, adelante.

- Oh solo dime que estas bien y me voy, solo eso, por favor. - Susurraba Xichen, su llanto era pesado en ese momento, sentía que lo estaba perdiendo todo, sentía que su corazón se rompería en cualquier momento si no escuchaba alguna respuesta.

- Estoy bien - dijo seguro y con un tono de voz alto para que Lan Xichen fuera capaz de escucharlo desde afuera

- Júramelo, déjame entrar para asegurarme, por favor - su corazón latía rápidamente al escuchar aquella dulce voz, en su interior sabía que mentía, en su interior sabía que algo estaba mal, pero no quería pensar eso, no lo haría, si él le decía que estaba bien solo bastaba escucharlo de nuevo y lo esperaría en el hotel, si eso haría, lo esperaría en el hotel tras escuchar que estaba bien.

- ¡TE LO JURO LAN XICHEN!, ¡ESTOY BIEN, JODIDAMENTE BIEN! ¡AHORA VETE! - gritó con todas sus fuerzas para que el otro escuchara con claridad cada palabra

- Está bien, me iré, te esperaré en el hotel, - dijo tranquilo - por favor - susurró para sí mismo, si Jiang Cheng tenía la fuerza para gritarle de ese modo, estaba bien, dio media vuelta y volvió a respirar con calma, caminó despacio y a la vez seguro hacia el ascensor, toda estará bien a partir de ese momento, "Jiang Cheng llegará al hotel y podremos hablar tranquilos", un pesado suspiro salió de su boca.

Al otro lado de la puerta no se escuchaba ni un ruido, no se escuchaba el llanto de un joven de ojos violetas, no se escuchó como seguro se levantó, no se escuchaban sus dedos acariciando la fría arma, no se escuchaban sus manos levantando aquel frío objeto de la cama...

- Adiós A-Huan... - susurró para sí mismo Jiang Cheng y puso su dedo en el gatillo, introdujo el arma en su boca.

Una amarga lágrima salió de su ojo derecho, aquel bello ojo que alguna vez brilló con la misma intensidad con la que lo hacía la luna en esos momentos por la ventana del departamento, aquella amarga gota de agua recorrió la suave y tersa piel que parecía porcelana, hasta llegar al suelo donde se quebró en miles y diminutos cristales brillantes cual estrellas.

Sus labios de un color rosa formaban una hermosa y perfecta "O", el amargo sabor del metal se apoderó de su lengua, sus dedos tersos acariciaban el arma como si se tratara del objeto más hermoso y delicado sobre la faz de la tierra, su mano izquierda ahora estaba fría por sostener el arma y en su mano derecha sus uñas ejercían mucha presión sobre la piel logrando que ésta sangrara solo un poco.

"1... Adiós Wei Ying, gracias por todas las risas y las noches de llanto, gracias por enseñarme a sonreír y por estar conmigo siempre"

"2... Adiós A-Li, deseo que puedas ser feliz con tu nueva familia, sé que serás una gran madre y que tu hijo será el niño más alegre sobre la faz de la tierra"

"3... Adiós A-Cheng, perdóname por ser tan cobarde y decidir terminar así, pero no podemos más, sé que seremos felices en solo unos segundos más, sé que ahora podrás llorar y reír cuanto quieras, sé que ahora serás feliz..."

Su dedo tiró del gatillo, un golpe seco, hueco, resonó en el suelo, el arma cayó justo sobre su barbilla...

La sangre salpicada relucía con la luz del exterior, podrían jurar que dentro de aquella habitación una bellísima lluvia color carmín había caído lenta pero dulcemente sobre cada cosa en esa habitación, las sabanas que hacía un momento eran blancas, ahora lucían un bello estampado de manchas rojas...

Su cuerpo frío e inerte había caído hacía atrás y su cabello negro estaba siendo bañado por la sangre caliente que salía con la misma velocidad con la que las olas tocan la arena, la gran diferencia era que esta no volvía, solo corría libremente por el frío suelo volviéndolo cálido pero terrorífico de ver...

Aquel frío cuerpo...

Aquel hombre que siempre fue frío con los demás, ahora lucía tranquilo...

Aquel hombre cuyo cuerpo fue violentado días y noches de distintas maneras, ahora era ligero como una pluma...

Aquel hombre cuyo ceño hacía temblar a muchos, ahora era más feliz que nadie sobre la tierra...

Aquel hombre de ojos únicos que brillaban de una forma tan bella y especial, ahora permanecerían cerrados y oscuros...

Aquel hombre cuyos labios podían sonreír y lucir suaves, ahora estaban suavemente abiertos, secos, su último suspiro los había acariciado con dulzura anunciando así su fin...

Aquel hombre cuyos sueños fueron pisoteados sin piedad, ahora se iba a un sueño en el cual nadie sería capaz de alcanzarlo...

Aquel hombre cuya alma fue rota y marchita, ahora era liberada al universo infinito para jamás volver...

Aquel hombre cuya vida siempre fue de otros, ahora no era de nadie...

Ahora es feliz, ahora es libre, ahora es él...

- Shidi, prometiste volver, prometiste verme de rojo, prometiste estar ahí, pero... estoy tan orgulloso de que seas al fin feliz, créeme que si esta era tu decisión te hubiera apoyado, solo debías despedirte de la manera correcta, nos veremos después - dijo Wei Ying de rodillas frente a la piedra fría.

- A-Cheng, te extraño tanto, si hubiera sabido que no volverías te hubiera abrazado más tiempo, espero que la cantidad de abrazos que te di te sean suficientes mi A-Cheng - sollozaba Yanli.

- Ahora eres feliz ¿cierto? - preguntó Xichen a aquella lápida fría de piedra - Ya no me necesitas ¿o si? - las lágrimas cada vez se volvían el accesorio favorito de Lan Xichen - Ahora eres libre, ahora eres tuyo y solo tuyo... Mi Jiang Wanyin... - suspiró tranquilo y acarició con dulzura la piedra en la que el nombre "Jiang Cheng" lucía tan bien, pero a la vez hacía más daño que cualquier golpe.

Era irónico... En la piedra se leía perfectamente "Amado hijo, respetado jefe"...

RESPIRO (XICHENG)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora