- ¡Taehyung, siéntate ya, que no me dejas ver! - SeokJin obligó al chico a sentarse bien en el asiento del copiloto pero este no dejó de estirar el cuello a pesar de que poco a poco los autos volvían a ocupar los dos carriles y por ende, la fila ava...
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Lo primero que Kim Namjoon vio al rodear la enorme caja de carga y de dónde parecían venir aquellos murmullos, fue el cañón de una pistola apuntándole y más allá del pelinegro que sostenía el arma, a la hermanita pequeña de Rosé siendo rehén de un chico rubio que le apuntaba con un rifle a la cabeza.
A pesar de que el miedo le inundó las venas, Namjoon apretó los dientes y antes si quiera de que el rubio parpadeara, ya había levantado el arma y le apuntaba con las manos firmes.
— ¡Yoongi!— Escuchó gritar al odioso chico de antes seguido de Rosé, quien casi se desgarró la garganta al exclamar el nombre de su hermana.
— ¡Dijiste que estaban solos!— Gritó Namjoon sin atreverse a girar la cabeza, pero Jin supo que le estaba hablando a él.— ¡Suelten las armas!
— Bajen las armas ustedes primero.— Dijo tranquilamente Yoongi sin un sólo rastro de expresiones en su rostro.
Namjoon apretó bien el rifle entre sus manos, asegurándose de poner bien la mira en la cabeza rubia.
— No.— El peliblanco desvió la vista al rincón del almacén, Rosé seguía sosteniendo uno de los rifles y Hobi no se había movido de su lugar: custodiando a los chicos con un revólver en mano. Incluso usando solo su vista periférica, Namjoon pudo ver que le temblaban las manos— No les quiten un ojo de encima.
Yoongi suspiró intentando aclarar sus ideas, había tenido sus dudas con aquel grupo cuando la niña apareció, incluso llegó a pensar que se trataba de una pequeña carnada para hacerlos bajar la guardia, sin embargo, de haber sido así ya los habrían matado.
— Sólo regrésanos a nuestros amigos.— Comenzó a decir sin dejar de mirar a los ojos al moreno.— Te daremos a la pequeña y nadie saldrá herido, ¿de acuerdo?
Namjoon no contestó, entrecerró los ojos y apretó la quijada pero no bajó el rifle ni por un segundo.
— No les haremos daño.— Dijo Jimin más para tranquilizar a la pequeña Haneul que para convencer al peliblanco, pero al parecer Namjoon se tomó esas palabras para mal.
— ¿Estás jodiéndome?— Bufó.— ¡Estás apuntándole a la cabeza con ese puto rifle! ¿Cómo puedes ser tan descarado?
Jimin frunció el ceño ante la brusquedad con la que el chico había escupido esas palabras pero no bajó el arma, no le gustaba tener que sujetar a Haneul por el brazo y apuntarle con un rifle que sólo él y Yoongi sabían que era de juguete, no cuando habían charlado tan animadamente antes.
Pero comprendía la situación, sabía que un sólo paso en falso podría cobrarse la vida de SeokJin y Jisoo.
— Jimin está diciendo la verdad, no les haremos daño.— Volvió a repetir Yoongi.— Pero deben bajar las armas.