Capítulo 11.4

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En la inducción de los de primer año todos estaban muy emocionados, los nuevos realizando las actividades propuestas y el resto de años organizando el evento. Tae llegó tarde ese día y ya no había podido tomar su posición como ayudante, así que prefirió no molestar, de todas formas con tantas personas su presencia resultó no ser tan necesaria. 

Decidido, emprendió su búsqueda por un lugar solitario donde poder descansar un rato. Sin embargo tras girar por una esquina de la facultad, se encontró de cara con su... destino.

Y no se refería a la pequeña niña que dejó caer el montón de papeles que llevaba, sino al chico de piernas largas que corrió a ayudarla. 

"¿Estás bien?"

"Si, no fue nada. Es solo que tengo que apurarme, voy realmente tarde a la inducción."

Tae se encontraba paralizado, a pesar de que quería correr a ayudar, su cuerpo no se movió ni un centímetro, solo pudo quedarse ahí observando la escena. 

Pronto, el nong desconocido recogió todos los papeles, los organizó, se corrió la maleta al pecho y se agachó. Todo increíblemente rápido. 

"Sube a mi espalda, te llevaré."

"Pero..."

"Déjame ayudarte, por favor. De otro modo no lograrás llegar a tiempo, tienes el pie lastimado y no me gustaría saber que no hice nada para ayudar cuando pude."

Tae ya no es consciente de sus alrededores, sus ojos son incapaces  de despegarse de la figura de aquel chico a medida que se aleja con la niña a cuestas. Pudo notar como su respiración era acelerada, y el sudor pegaba la ropa a su cuerpo, pero aun así el chico insistió en ayudar a su compañera para que no tenga problemas ni se lastime aún más. 

Sin poder evitarlo, levantó su teléfono y fotografió la escena. 

La imagen  ante sus ojos era la de un apuesto caballero corriendo hacia la facultad con una chica herida en su espalda, encima de ellos habían unas flores cayendo a un suave ritmo y embelleciendo aún más la foto. Esa hermosa vista fue suficiente para que por primera vez, el corazón del ingeniero empezara a latir frenéticamente y su boca se secara. 

Antes de darse cuenta, levantó una mano y atrapó una de aquellas flores.  

Las flores habían sido plantadas por todo el campus, pero aquella que atrapó tenía un significado especial para el. Cuando volvió a su casa la secó cuidadosamente y la guardó en un libro. 

Ese fue el primer objeto de su colección de cosas relacionadas con Nic. Y desde entonces la colección no hizo más que crecer. 

Porque así son las cosas, ese día el quedó completamente cautivado por la escena, ni siquiera quiso quitarle la mirada encima a ese chico tan amable. Desde entonces se encargó de averiguar la identidad del nong, su facultad y año. A veces iría a donde el estudiaba, con la esperanza de verlo desde lejos. 

Aunque Nic no supiera ni quien era Tae, o siempre estuviera rodeado de bellas damas, el ingeniero siempre quiso lo mejor para el incluso si ello implicaba mantener a raya sus sentimientos.

No había ninguna esperanza para el, Nic siempre estuvo bien con una chica. Ser capaz de verlo de lejos siempre fue suficiente para satisfacer los anhelos de su corazón, no debería ser tan difícil volver a aquella rutina. 

"E-Entonces...entonces...p-por... ¿p-por qué llo-lloras ai'Tae? ¿Por qué du-duele ta-tanto? " Las lágrimas caían sin descanso por sus mejillas, uniéndose en su mentón y finalmente descansando sobre las hojas del libro que sostenía, justo a pocos centímetros de las flores que cuidaba con tanto amor. 

How to changeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora