Cierra los ojos
y dime qué ves,
lejos de nosotros
los seres con piel,
hechos despojos
por su propio bien,
víctima del oro,
negacionista fiel
del calor del todo
del egoísta placer.
Incluso la realidad más fidedigna
se muestra difusa ante cuestiones,
y esa noche eterna, luna de enigma,
cielo de bellas mentiras y amores
contados como tretas, luz de estigmas
destruidos por sabias aficiones,
se muestra de fondo en las rimas
de un cuadro lleno de negaciones
que el arte nos regala y nos pinta
como único bálsamo de dolores.
Qué chiste más ácido y más real
el que me ha tocado contar,
y yo tan loco que no puedo pensar,
y yo tan sobrio que no puedo llorar.
Busco las palabras claves a descifrar
pero la caja fuerte no parece mutar.
He curado mis heridas de cristal
y he cubierto con papel mi hablar,
me he puesto la mordaza liberal
y empiezo a sentir opresión social
cargada en forma de dejarme pasar.
Me siento muy solo, en realidad.
La descendencia está ceñida como cruz
y siento la corona de espinas caer sobre mí,
este mundo es muy frágil y da repelús,
está tan roto que lo acabo de quebrar así,
entre arena, lodo, carne y espuma gris,
la guerra de todo quien se embarque por aquí,
y la excepción no parece vayas a ser tú,
y el honor de irme lejos tampoco me toca a mí.
Decir que me lleno de vacío
sería como pulir las hojas viejas,
conocer al cielo del hastío
y estrechar la mano de poesía ajena.
Soy un hombre de paja y vivo
como arlequín del que se deja,
soy capaz de pulir los gritos
y exacerbar el odio en piedras,
pues soy lo que ni yo necesito,
soy penuria engranada en lefa
prestidigitador del gracejo dicho
en cada balbuceo presunción de letra.
¿Es realmente tan imposible esa realidad
en la que la luna se retire de este cielo?
oí a un psiconauta decir que se puede hallar
entre sustancias nocivas para el miedo,
pero mi conciencia no se puede sacrificar,
estos principios míos me tienen preso,
pues es la evasión el mecanismo del ideal
y no del idealista que delira con esto.
Siempre estoy tan solo,
enterrado en el olvido,
por ser cruel rencoroso
pasando por los pasillos
del desapego amoroso
hacia aquellos enemigos
que me hice por odioso
y por ser nombrado peligro…
Entonces, me precipité al fin,
sin armas ni nada para luchar
contra la nefasta oscuridad
que me espera al salir
de mi zona de evasión total
hecha de densa y hábil maldad,
hecha por un siniestro sonreír
que me manipula como a mil,
enseñándome que soy sólo uno más.
Y fue así, cómo me alejé de la distracción,
de la atrofiante compañía de fantasmas
que alguna vez me quisieron cómo soy,
pero hoy no son más que gélidas balas
con el único fin de darme fin sin compasión.
Y me quedo en silencio.
Ya estoy en soledad.
Entre dudosos gracejos
puedo vislumbrar una verdad,
que no tiene siquiera precio
este estado de apacibilidad.
No quisiera crecer necio
y nunca aprender a madurar,
no voy a llegar a viejo
con este edén de sensibilidad
dentro de mi pecho.
No. No pretendo ser igual.
¿Pero cómo puedo cambiar?,
¿cómo dejar de ser este arlequín,
este bufón sin identidad
que aún busca luz por aquí
al no poderse conciliar?
Parece ser que he de empezar
un viaje lejos de mí,
apartarme para reflexionar
sin llegar a verme allí,
sin pisar el suelo por la soledad,
yo quiero aprender a sonreír
con el realismo como punto cardinal.
Voy a buscarme dentro y fuera del lugar,
debí analizar la situación y reflexionar,
pues me dice la razón que aún puedo cambiar,
aunque el corazón se niegue a cooperar,
pues yo no estoy en esto sólo por estar,
no hay tiempo para los sentimientos de cristal,
es momento de mirar al frente y andar
hacia lo desconocido de este Nunca Jamás
donde los niños no crecen y sólo saben llorar,
pero yo no. No. Nunca. No seré igual.
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Palabras Suicidas
Poesía«He cambiado aquella escena; el doblaje es ordinario; también, he mejorado la versión original. Hay veces que te pierdo en desiertos y, en cambio, en laberintos te encuentro; podría gritar viendo series de humor y luego reírme en la peor...
