30. Tiempo Juntos

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La sesión de estudios en la biblioteca había dejado de ser maravillosa para Scorpius, y es que desde que su mejor amigo se había unido a él, James Sirius había decidido apartarse de ellos y colocarse en una mesa alejada de su vista, así que le era imposible espiarlo de vez en vez, como hacía unos días atrás, que se sentaba junto a él, y de vez en cuando, hacía correcciones a sus trabajos.

Ahora, todo lo que tenía era a Albus y a Alex bufando y refunfuñando porque no entendían gran cosa de lo que tenían que estudiar, sí, extrañaba la paz y tranquilidad que James evocaba en el lugar que estuviese.

Esa tarde, por ejemplo, se había puesto a ayudarle a Lily con algunas cosas que no entendía, así que mientras pasaban por los pasillos con un montón de libros cargados por el primogénito Potter, Scorpius pudo distraerse bastante.

—Odio tener una inteligencia por debajo del promedio –bufó Alex.

—Bueno, al menos a ti, te hace tus trabajos el más listo de tu clase ¿no? –Soltó Albus.

—Que me ayude con mis trabajos es muy diferente a que los haga –admitió Alex ofendido.

—Todos sabemos que él hace el trabajo, no te fatigues en negarlo.

Alex frunció el cejo, pero no siguió discutiendo, Scorpius sabía muy bien que daría todo lo que tenía por irse a la mesa de estudio de James, pero hacerlo, era como darle por su lado a Albus, y hacerse ver como que siempre le hacían el trabajo.

—No sé si soy yo, o es por los exámenes, pero este año no se ve tan divertido y fenomenal –argumentó Scorpius.

—Es tu celibato –se burló Albus.

—Más bien, se le llama madurar, yo diría –informó Alex.

—Madurar, no sé si esté listo para algo como eso –admitió.

—Pensé que sí.

La mirada de Alex se posó en algo detrás de Scorpius, así que cuando pasó a su lado, vio a James, con dos pesados ejemplares caminar hasta su mesa, y colocarlos con cuidado.

—No sé si eso sea la clave de todo –suspiró –necesito volver a nacer, y hacerlo en otra piel, en otra familia.

—Eso es ridículo –soltó Albus.

—Estoy de acuerdo con él –admitió Alex –a mí realmente me gustan juntos.

— ¿De qué hablamos? –Cuestionó Albus –o de quién.

—De los porotos y el tocino juntos por la mañana –se encogió de hombros Alex –son buenos juntos.

—Eso es asqueroso, pero supongo que hay a quienes les gusta ¿no? –Se encogió de hombros Albus.

—Es sorprendente que encuentres algo que te guste, con esa actitud siempre, Albus –soltó Alex.

—Es tan raro como encontrar a alguien a quien le gustes ¿no es así? Porque solo te he conocido a Audrey McLaggen –se burló.

—Que tú conocieras –se encogió de hombros.

—Eso es muy conveniente ¿no es así? –Elevó una ceja el moreno.

—Basta, Albus –pidió Scorpius –dime ¿qué más da? Es cierto que la mayoría de las cosas te desagradan, pero eso te hace único, y mi mejor amigo.

La mirada esmeralda de Albus se posó en la de Alex, como si las palabras del rubio le dieran la victoria de algo que nadie estaba consiente, así que el chico mejor ignoró al hermano de su mejor amigo.

—Tengo una idea ¿por qué mejor no le decimos a James que nos explique esto? –Elevó las cejas Scorpius, intentando tentar a la suerte.

—Yo creo que prefiero reprobar todos mis TIMOs –comentó su amigo.

Love Too Much || JamiusDonde viven las historias. Descúbrelo ahora