34. Valga la Pena

355 37 48
                                        

James dejó su túnica en el perchero junto a la chimenea, observó el montón de cartas sobre la mesa, observó a su lechuza y sonrió, estaba dormida, así que intentó hacer el menor ruido posible, avanzó hasta su correspondencia, la primera en ver, fue la de Scorpius, con su letra elegante, la forma de su caligrafía le daba paz mental, de lo uniforme y constante que era.

Querido James,

Me encanta que volvieras de tu misión, yo he estado bien, el colegio es bastante aburrido, lo cierto es que quisiera estar de vacaciones, y estar cuando vuelvas a casa, pero no ha sido posible, espero que estés bien, no puedo evitar preocuparme al pensar que algo malo pudiese llegar a pasarte, por favor, ten mucho cuidado.

Te veré pronto, he pensado, que en Navidad, podrías venir a la mansión Malfoy a cenar, y aprovechar para informar a mi padre, y en año nuevo, podemos hacer a tu familia partícipe de la noticia.

¿Qué te parece la idea?

Espero tu respuesta pronto.

Te ama,

Scorpius.

El castaño se quedó quieto, no recordaba que su nota diera para tanta contestación ¿debería ser más vago en sus cartas como Malfoy? Sacudió la cabeza, volvió a guardarla y continúo con las demás.

Gruñó, no podía soportar tener cosas pendientes, por eso mismo, lo primero que hizo fue tomar pergamino y tinta para contestarle a Malfoy.

Hola,

Estoy bien, gracias por preocuparte.

Arrugó el pergamino y tomó otro:

Scorpius,

Hola, estoy bastante bien, no tienes por qué preocuparte por mí, no es necesario, en cuanto a lo otro, me atengo a lo que dispongas.

Frunció el cejo ¿cómo debería despedir la nota? ¿Cómo lo había hecho el rubio? ¿Con un solo adiós? Negó, así que solo agregó sus iniciales, de nuevo, y como siempre lo hacía en las notas personales, de otro modo agregaría "se despide de usted, o un quedo atento de su respuesta", y no creía que fuese la forma correcta de despedirse de su novio en una nota.

Aprovechando su tarde libre, fue en busca de su mejor amigo una vez que se tomó una ducha y se cambió, para su desgracia, Ted se unió a ellos, así que no pudo interrogar respecto a lo que quería.

—Me alegro que te dejes ver –soltó Ted, alegre.

—Mejor dicho, que tú tienes tiempo –argumentó el castaño.

—Es cierto, entre la Academia, la pasantía y las chicas –negó –no hay mucho tiempo que tenga libre.

—Lo supongo –admitió Alex.

—Pero dime ¿cómo sobrellevas lo de tu novia? Digo, ex, nunca no la presentaste.

—Ella nunca quiso conocerlos, por eso nunca se las presenté –murmuró James, bajando la mirada.

—Lo siento, Ginny me comentó que había sido serio.

—Al menos para mí, lo fue –admitió.

—Pero cuéntanos mejor, Teddy ¿para cuándo una relación seria? –Preguntó Alex.

—Para jamás ¿en serio me ves como un marido? –Se señaló.

James observó a su amigo, la verdad era que desde que aquella tarde, Lily lo había llamado gordo, se había puesto a hacer ejercicio, incluso decidió hacer la misma rutina que hacía él, así que con el tiempo había adquirido una figura bastante marcada, además de que era bastante atractivo.

Love Too Much || JamiusDonde viven las historias. Descúbrelo ahora