15. Conclusión

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Habían pasado unos cuantos días desde que su enfrentamiento con el chico de Gryffindor había dejado de ser el chisme principal, su cabeza estaba mejor y por lo tanto, la inmunidad que había tenido se había evaporado, el golpe de Albus lo dejó en todo claro, así que se limitó a observarlo, estaba de un pésimo humor, pero no comprendía la razón ¿qué le había pasado para que estuviera así?

Su corazón se brincó un par de latidos cuando la imagen de Sirius Potter apareció en su cabeza, él era el único que podía ocasionar esa clase de humor en el moreno sentado frente a él, aguardó unos momentos, pero no le dijo nada, se limitó a irritarlo con gruñidos, como si fuese un cavernícola y uno una persona civilizada.

—Iré al gran comedor, tengo hambre –se puso de pie.

—Cuidado con irte a esconder con otro tipo ¿me escuchas? –Lo señaló –no estoy del todo contento contigo, pero no quiero que termines en la enfermería de nuevo, busca un novio estable, y ya.

Scorpius le dedicó una sonrisa ladina, puso los ojos en blanco y negó, el gesto provocó enfado en su amigo.

—Yo no soy de solo un chico, no ha nacido el hombre que va a tenerme encadenado a sus pies.

—Encadenado no, a su lado, tratándote como lo que eres, un imbécil, sí, pero que merece que lo traten como el príncipe heredero que eres.

El rubio le dio la espalda a su amigo, y no dijo nada antes de marcharse, sin duda ese imbécil era la persona que más lo quería en el mundo, sino lo encontrara realmente indigno y un poco repugnante, se hubiese enamorado de él y no de...

Se detuvo de forma precipitada cuando aquella idea cruzó su mente, se cubrió el rostro y se burló de sí mismo, si alguien lo viera con esas actitudes, pensaría que el ataque que sufrió en la cabeza lo había dejado bastante loco.

Entró tan despreocupado al lugar como siempre, se sentó dando la espalda a las demás mesas, no quería terminar observando a su alrededor para encontrarlo, era absurdo que él le gustara.

—Te ves bastante mal –murmuró alguien sentándose junto a él.

El rubio observó a la chica que se sentó junto a él, tenía la atención en su comida, pero aun así, sabía que le estaba hablando.

—Ah, eres tú –comentó incómodo.

—Oye, soy tu amiga ¿no es así? Que me dejaras por salir de la alacena, no significa que te odie ¿sabes?

—Sí, me alegra mucho eso –se burló Scorpius.

—Dime algo, tengo mucha curiosidad al respecto ¿entre tú y el hermano mayor de Albus, pasa algo?

—Por supuesto que no –bufó.

—Entonces ¿por qué fue él quien te defendió en primer lugar? ¿Y por qué Albus anda diciendo que si alguien se te acerca, James se hará cargo?

—Por qué ese simio, es el matón personal de Albus, por eso.

—De acuerdo, qué genio, entonces no haré escándalo, porque hace unos días, escuché que él y Violet son pareja, sí, oficial y todo ¿puedes creerlo?

—Audrey –se giró hasta ella –en serio, me caes muy bien, pero ¿quieres dejar de molestarme? Gracias.

—Siempre sospeché que eres gay, es eso o te gustan las niñas muy menores, por el interés tan morboso que tienes por Lily Potter.

—No es ningún interés morboso, y te agradecería si me dejaras en paz ahora –se giró una vez más.

Para desgracia del chico, la joven junto a él siguió parloteando, pero no estaba de humor, lo único que le había calado de todo lo que había dicho, era que James Sirius y Violet eran novios ahora, sí que se acostara con ella no era suficiente, ahora eso.

Love Too Much || JamiusDonde viven las historias. Descúbrelo ahora