35. Lealtad.

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James y Albus buscaron a Lily antes de ir a casa, la joven estaba riendo con un grupo de chicos y chicas, pero dejó de hacerlo cuando vio a sus hermanos, se disculpó con sus acompañantes y fue al encuentro de sus hermanos, con una cara no muy agradable, así que la sonrisa del castaño desapareció.

—Es hora, Lily –habló Albus.

—Bien, bien.

James frunció el cejo cuando su hermano pasó su brazo sobre los hombros de Lily, y esta no dijo ni opuso resistencia ¿cuándo había pasado eso? Hasta donde él recordaba, no solían llevarse muy bien, todo ese tiempo lejos de casa había hecho eso, se quedó detrás de ellos que hablaban entretenidos, sintiéndose miserable.

¿Ya no era el hermano favorito de Lily? ¿Ya no lo quería como solía hacerlo? Sonrió un poco abatido, lo único que importaba era que al final de cuentas, sus hermanos habían encontrado la forma de llevarse mejor, aunque eso significara excluirlo a él.

—Me sorprende que no venga el insoportable de tu amigo –habló Lily.

—Ah, Scor me dijo que su padre lo había forzado a estar en casa para Navidad, así que supongo que no lo veré en estas vacaciones.

—Qué alegría, ya no lo soportaba más.

—Te comprendo, también sé lo que es que estén jodiéndote la vida –observó a James, que no se integró a la plática.

—Y yo entiendo por qué no nos querías en el colegio –rió.

—No tendrás que soportarnos mucho, así que tranquila.

Lily rió divertida cuando su hermano alborotó su cabello pelirrojo, cuando llegaron al mundo muggle, James los apareció en casa, sin decir absolutamente nada.

Ginny Potter salió al patio trasero, donde aparecieron, y fue hasta su hijo mayor para abrazarlo, con esa enorme y brillante sonrisa en los labios.

—Justo a tiempo, la comida está lista, cuando tu padre me dijo en la mañana que te encargarías de ir por ellos, decidí hacer tu comida favorita, así que ven, pasa –sonrió.

Lo soltó, abrazó a su hija, besó su frente y después a su otro hijo, para invitarlos a comer también, así que los descendientes Potter entraron a la casa.

—Ah, pero miren quienes están aquí –soltó Ted, alegre.

James observó a Lily, que normalmente se lanzaría a los brazos del metamorfomago y lo besaría feliz, comenzando a contarle sobre su estadía en el colegio, pero no fue así, y que ella lo ignorara, pareció algo normal para el resto de los presentes.

¿De qué tanto se había perdido realmente? Se sentía completamente ajeno a su familia, había hecho eso para evitar a Malfoy, y al final, había terminado saliendo con él.

—Ah, ¿desde cuándo, pasa eso? –Preguntó James.

—No sé a qué te refieres, Jamie –admitió Ted, tranquilo.

—Lily y tú ¿desde cuándo ella no es la persona más feliz al verte?

—Desde que tiene amigos en el colegio, se la pasa con ellos, ya no necesita niñero, y tampoco un "amigo imaginario", como lo era yo para ella, así que... bueno, soy una persona más en su vida, supongo.

—Y ¿lo tomaste bien? La adorabas.

—A todo se acostumbran las personas.

Se sentaron a la mesa, James ayudó a su madre a poner las cosas y a servir en completo silencio, sintiéndose cada vez más ajeno a eso, si no estuviese su madre, sin duda ya se habría marchado.

Love Too Much || JamiusDonde viven las historias. Descúbrelo ahora