La sonrisa en su rostro se ensanchó demasiado, los aplausos a su victoria se unieron los de Malfoy, así que eso le quitó todo el entusiasmo, aquello tendría que ser más que nada una burla, no una verdadera muestra de alegría por su victoria, se alejó incómodo de Ted y nadó hasta la orilla.
—Pero no te vayas, podemos ir por un pastel y festejarte –soltó Ted, aun con ese tono alegre.
—No puedo comerlo –informó en tono tranquilo, tomó la toalla que Alex le ofreció y se secó.
—Ah, vamos ¿en serio llevas esa dieta al calque? –Cuestionó Ted con una sonrisa divertida.
—No hiciste esa pregunta en serio ¿o sí? –Soltó burlesco Albus –el niño que comió estiércol de gallina porque una vez se me ocurrió decirle que lo hiciera.
La risa de todos resonó fuertemente en el patio, recordó aquella vez cuando eran niños, ni siquiera iban a Hogwarts, cuando en un momento de enfado de Albus, le dijo "Sabes qué, come estiércol de gallina", cuando le pidió disculpas.
—No es gracioso –soltó Alex a su ayuda.
—Vamos, Alex, como anécdota lo es –admitió Ted.
—Bueno, entonces te diré cuando le dije que se perdiera y literalmente se perdió en el Callejón Diagon.
Las risas aumentaron, así que lo único que hizo fue restar importancia a aquello, avanzó hasta el otro lado del patio y comenzó con su rutina de ejercicio, por lo menos podía concentrarse en otra cosa que no fueran las burlas de los demás a sus espaldas, ya que Albus había decidido contarle a todos las cosas estúpidas que hizo siendo un niño, sólo porque su hermano le decía.
Habían sido regaños constantes de su padre para él, por ser tan ingenuo, y peleas constantes entre sus padres porque el Grandioso Harry Potter, creía que le había tocado tener un hijo estúpido.
James apuntó su varita al montón de bolas de billar enfrente de él, que le había dado su padre para ayudarlo a entrenar durante las vacaciones, con la condición de que su abuelo Arthur no se enterara que él las había tomado de su cobertizo.
La primera bola lo golpeó directamente en el rostro cuando escuchó las palabras de Scorpius Malfoy "Se necesita ser muy estúpido para hacer todo eso, de forma literal, vamos, hasta un idiota entendería la norma básica". Después de eso, las demás comenzaron a golpearlo por todos lados, acelerando cada vez más por el hechizo que le puso.
— ¡Jamie! –Escuchó el grito de Lily.
— ¡Lily, no!
James observó sobre su hombro y se agachó para cubrir a la niña, Alex se levantó apresurado, logrando que las bolas de billar dejaran de golpear la espalda de su mejor amigo.
— ¿Están bien? –Preguntó preocupado.
—Sí, estoy bien –contestó evitando que lo revisara –Lily ¿estás bien?
—Yo sí, no te preocupes ¿pero tú? –Frunció su pequeño ceño, el castaño sonrió restando importancia.
—Debió ser un buen golpe, ya se te puso morado el ojo –comentó Ted, llegando hasta ellos.
—Vaya auror serás, genio –se burló Albus al otro lado, con una sonrisa burlona.
—James ¿en serio estás bien? –Preguntó Alex –te he visto esquivar Bludger, como para que algo así se te salga de control ¿seguro que todo contigo va bien?
—Ya déjame en paz –soltó la pequeña Lily, haciendo que todos voltearan, Scorpius se alejó vencido.
—Vamos a san Mungo –ordenó Ted, pero James se quitó la mano que le puso en el hombro –no te pongas en ese plan ¿quieres? –bufó.
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Love Too Much || Jamius
FanfictionScorpius jamás se había sentido de esa manera con nadie más, y a pesar del miedo que sintió, no retrocedió al respecto, fue directo a James y fue honesto respecto a sus sentimientos por él. "No importa que no me ames, dame una oportunidad, yo amaré...
