13. Brújula Moral

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Scorpius se alejó, con la respiración completamente agitada, sin embargo no le intereso recuperarse del todo, volvió a unir sus labios en un apasionado beso con el chico de Gryffindor, sintió las manos del cazador desabrochando su pantalón, introduciendo su mano, sintió el calor en su miembro, gimiendo ante el acto, el jugador sonrió en los labios de Scorpius.

—Es una lástima que esté en mi último año –comentó el chico, besando el cuello de Scorpius –y que aceptaras que eres gay hasta este año.

—No hay que perder el tiempo hablando ¿te parece? –Sonrió irritado.

—Bien –lo giró con brusquedad.

Scorpius gruñó cuando su mejilla se pegó con brusquedad a la barda, los dedos de la mano izquierda del Gryffindor se enterraron en la otra mitad de su rostro.

—Vamos al grano, que es la única razón por la que estás aquí.

El rubio cerró los ojos fuertemente, separando los labios bruscamente para soltar un fuerte gemido.

Era el séptimo chico de la semana, y apenas era martes, Albus ya le había dicho que tenía que comportarse, que no podía ir por la vida acostándose con cada tipo que se lo propusiera, el colmo había sido cuando se había rebajado tanto, como para meterse con un Gryffindor.

Se mordió el labio de nuevo, esta vez más fuerte, cuando sintió su cara libre, porque estaba siendo estimulado por el chico que no había dejado de arremeter contra su cuerpo.

Soltó una risa divertida cuando dejó de ser aprisionado por completo contra la barda, se giró hasta el chico que ya había comenzado a vestirse.

—Fue divertido, gracias –soltó el rubio.

—Divertido –repitió, enfadado.

—Sí ¿hay algo malo con que fuera divertido? La pasé bien.

—Sí, ya había escuchado que siempre haces lo mismo –comentó elevando la comisura de los labios en un gesto de desagrado –dime ¿también es cierto que eres hijo de Voldemort?

Scorpius se detuvo, se había inclinado por su túnica, que era lo único que le faltaba de colocarse, sin embargo, las palabras del chico frente a él fueron suficientes como para irritarlo por completo.

—Pues si no quieres que el sexo sea divertido, deberías ponerle empeño a ello ¿no crees? –Bufó, enfadado.

—Ah, es que crees que no pongo demasiado empeño en ello ¿tengo que recordarte quién era el que gritaba como colacuerno en celo? –se burló de él –pero bueno, dicen que los hijos engendrados como tú y Voldemort, son incapaces de sentir algo, así que supongo que es de familia ¿no?

El puño de Scorpius se estrelló en la mejilla del Gryffindor, nunca había sido una persona violenta, sin duda era irónico y sarcástico, y la mayoría de las personas no solían meterse con él, principalmente por la mala fama de su familia, pero suponía que había humillado demasiado la hombría del tipo frente a él.

—Y supongo que a ti nunca te han dicho que no importa que la tengas un poco más grande que el dedo pulgar, si no sabes qué hacer con ella ¿no es así? –Se burló.

Un líquido caliente le cubrió los ojos, le tomó unos segundos darse cuenta de que era sangre, cuando se limpió para poder ver, notó que se había quedado solo, suspiró y se dejó caer de rodillas sobre el suelo, suspirando.

No quería, pero tenía que admitir que estaba teniendo actitudes demasiado autodestructivas, aunque cuando Albus lo dijo, él solo se limitó a reírse en su cara sobre aquella loca idea.

Love Too Much || JamiusDonde viven las historias. Descúbrelo ahora