21. Resentimiento

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Se quedó quieto, pegado al piso por la actitud de James ¿ese era su verdadero rostro? ¿Realmente siempre había sido capaz de ser un monstruo? Posiblemente era lo que quería ocultar del resto del mundo, por eso realmente no comprendía las normas sociales, las emociones, todo ese tiempo lo había engañado, esa calidez y todo lo que representaban sus creencias, habían sido parte de su acto, y él había sido tan estúpido para creerlo.

Vaya jugada, pero no podía culparlo, no se había comportado de la mejor manera ¿qué había esperado realmente al confesarle sus sentimientos? Que mágicamente o milagrosamente, respondiera que él también, que siempre ha estado enamorado de él desde el primer momento en que se vieron.

No, eso iba demasiado alejado de la realidad, de la personalidad de James, eso no iba, ni en la del chico bueno, dedicado y cálido, menos en el trozo de hielo en el que se había transformado, observó al techo, derrotado, no había forma que alguien como Sirius Potter, amara a alguien como él, eso solo pasaba en los asquerosos cuentos de hadas, y aunque se tratara de uno, él era el villano, destinado a nunca conocer lo que era ser amado por alguien.

Regresó a la sala común de Slytherin, Albus estaba tan tranquilo como siempre, había comenzado a estar más alegre que nunca, pero no quiso preguntar, no estaba de humor, y lo mejor era que cambiara la cara, antes de que lo interrogará al respecto.

—Ya no puedo esperar por las vacaciones –comentó Albus –estoy aburrido, necesito dormir tarde y despertarme a las cinco de la tarde, si me va bien.

—Sí, la verdad es que también quiero ir a casa, ya me aburrió el colegio.

—Lo dices porque no te has metido con ningún chico en un buen tiempo ¿no?

—Sí, es lo más seguro.

Sacó sus cosas y comenzó a hacer sus deberes, era lo mejor para olvidarse del rechazo que el hermano mayor de su mejor amigo le había dado, la espantosa sensación de que posiblemente le hubiese podido dar una oportunidad, si Violet jamás se hubiese fijado en él, pero eso también era su culpa, había sido su idea mandarle cartas a la chica en nombre de James.

Si el castaño tenía esa relación, era gracias a él, y solo a él.

La brillante idea de contarle la verdad a Violet respecto a las cartas y que no había sido Potter quien las había escrito, cruzó por su mente, y estuvo tan convencido de que debería arruinar eso para James.

La realidad lo golpeó cuando su mente comenzó a elaborar su plan de venganza, pero ¿venganza de qué? James simplemente no sentía nada por él, y saliendo o no con Violet, eso jamás cambiaría, tenía que aceptarlo y dejar de hacer estupideces a causa de sus caprichos y por el simple hecho de que podía.

Si esa chica era la felicidad de Sirius, bueno, no le quedaba más que alegrarse porque al menos uno de los dos, estaba con la persona que quería.

—No le va a molestar a tu papá que vaya ¿cierto? –La voz de Albus lo distrajo de sus lúgubres pensamientos.

—No, no le molestará, no te preocupes, ha madurado un poco con el tiempo –restó importancia.

—Ojalá pudiese decir lo mismo de mi padre –suspiró Albus, abatido.

—Que te conviertas en un adulto, no siempre te garantiza que madurarás, ahí está Ted Lupin, sigue siendo un casanova, y dudo que algún día encuentre una mujer, y forme una familia.

—Teddy se unta repelente anti compromiso todas las mañanas y noches, nuestros ojos nunca lo verán casado y con hijos, mucho menos enamorado.

—Algunas personas tienen muy en claro que no son de estar con alguien y están bien con eso, a otros nos cuesta trabajo aceptarlo.

Love Too Much || JamiusDonde viven las historias. Descúbrelo ahora