Capítulo 19: El campamento

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Damián Cevedo.

- ¿Llevan linternas?

-Si

- ¿Y ropa extra?

-Si

- ¿Seguros que quieren ir? Aun puedo llamar a la escuela y decir que están enfermos.

- Estaremos bien mamá – le dije y después le di un abrazo para tranquilizarla – solo nos vamos tres días.

Mi mamá siempre había tenido ese instinto protector con nosotros. Quizá por eso había decidido ser enfermera.

No importaba lo que fuera tres días eran muchos para ella, demasiado tiempo sin Lily y sin mí.

No había duda que su trabajo la agotaba, tenía ojeras bajo sus ojos y unas cuantas canas le habían salido en su cabello castaño.

Aun así, cuando estaba con nosotros nunca hacía notar su cansancio. No había duda que de ella había heredado mi actitud centrada y responsable.

-Puedo pedirle a Gia que me cubra en el hospital para ir a llevarlos – ofreció mientras yo terminaba de guardar todo en la pequeña maleta de mano – sé que dijiste que Julio los llevaría, pero no confió en él.

Entonces ya éramos dos.

Pero ella no debía de saber que tan loco estaba mi mejor amigo.

-No tienes que hacer eso – le dediqué una sonrisa esperando que se relajara un poco – prometo llamarte en cuanto lleguemos, te dejare comida para cuando llegues del trabajo, no quiero que te malpases mientras no estemos.

Dio un gran suspiro con nostalgia y me desordeno el cabello.

- ¿En qué momento mi bebé se convirtió en mi ángel de la guarda? – dijo con su habitual tono dulce.

Ella estaba equivocada, yo no era su ángel ella era el mío.

Tarde un poco, pero la convencí de que estaríamos bien y le prometí que le llamaría varias veces se fue a trabajar. No me gustaba que tomara el turno de noche, pero la mantendría distraída y no nos extrañaría demasiado.

Como nos iríamos muy temprano Lily y yo decidimos hacer algo para comer en el viaje. No habíamos hablado mucho porque se la había pasado ensayando para la gran presentación de violín que tendría la siguiente semana.

Al parecer todo estaba como siempre, excepto que mi hermana tenía la mano vendada.

Fruncí el ceño y señalé su mano con el cuchillo lleno de mayonesa que estaba usando para preparar unos sándwiches.

- ¿Puedes ensayar con la mano así? – ella abrió los ojos y trató de esconder la venda con la manga de su sudadera.

-No es nada – hizo un gesto para quitarle importancia aun evitando mi mirada – supongo que es por demasiada práctica.

Supongo que los nervios la estaban alterando demasiado, ¿o quizá era por otra cosa?

-Estarás genial enana – aseguré y ella por fin volteó a verme – no lo digo solo por ser tu hermano mayor, estoy seguro que te adoraran.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro y me miró con ojos curiosos.

- ¿y tú? – preguntó con un tono inocente - ¿nada nuevo que deba saber?

Negué con la cabeza. Aparte de que en la semana había tenido que darle un par de asesorías a Luca para que se pusiera al corriente mis días básicamente eran iguales.

Pero sabía perfectamente que no se refería a eso.

Ella estaba buscando sacarme información de lo que había pasado con Aurora.

AuroraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora