Siempre he sido una persona sencilla, de esas que disfrutan de un día tranquilo en la playa y evita los riesgos a toda costa. Me gustaba mantener todo bajo control y que nada ni nadie interviniera en el pequeño mundo al que me había exiliado por vol...
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La música retumba en mis oídos, esta tan fuerte que ni siquiera puedo escuchar mis pensamientos, todo el lugar esta lleno de gente perdida por los efectos del alcohol, casi no puedo ver nada por la pobre luz que hay. Busco con la mirada a Cinthya, mi mejor amiga, aunque es un poco creída me la paso genial con ella en las fiestas, es hija de una familia adinerada lo que la hace más deseable para todos los chicos de nuestra escuela.
Tardo unos minutos, pero por fin encuentro su cabellera castaña entre la gente, como puedo me abro paso para ponerme a un lado de donde esta. Al parecer no esta sola por que un chico el cual desconozco el nombre parece estar devorándole el cuello. Hago una mueca de asco y espero a que ella note mi presencia.
- ¡Aurora! – exclama cuando por fin voltea a verme - ¿Dónde te habías metido niña?
-por ahí – respondo sin darle importancia, había ido al baño a tartar de escapar un poco del ruido y del ambiente.
- ¿todo bien? – me pregunta alzando la ceja.
-sí, todo perfecto – miento, la noche anterior no había podido dormir bien por todo lo que pasó ayer por la tarde con Damián, pasé todo el día en mi casa escuchando música hasta que apreció Cinthya arrastrándome a la fiesta donde nos encontrábamos, no puse mucha resistencia y me convencí que necesitaba una buena distracción.
Cada fin de semana era lo mismo, seré sincera, amaba divertirme con mis amigas y pasar un buen rato con un chico por ahí, pero esta vez mi humor no era el mejor, muy a duras penas le había prestado atención a un chico que se me acercó a ofrecerme un trago, era muy guapo, en otro día me hubiera dejado llevar sin problema.
Pero había algo diferente esta vez que no me dejo hacerlo.
Debo de haberme vuelto loca.
-al menos anímate un poco- insistió mi mejor amiga ofreciéndome un vaso con alguna bebida.
Dude un poco pero después me lleve el vaso a los labios para dejar que la bebida me quemara la garganta y una sensación de relajante recorriera mi cuerpo.
-pero quién lo diría – la voz de alguien en mi oído hizo que diera un brinco, pero me contuve al reconocer la voz – Aurora la niña buena tomando alcohol.
Era Elías, ¿conocen a ese tipo malo que es un mujeriego total y un patán con las mujeres? Bueno, en este caso él es ese chico. Rubio, musculoso y con la típica chamarra de cuero envolviendo su marcada espalda, siempre luciendo sexy sin siquiera intentarlo.
Todo un personaje digno de novela cliché.
Al menos puedo decir que era sincero con lo que quería de las mujeres, antes que nada, les dejaba todo en claro el tipo de relación que quería, la cual se limitaba a sexo, no buscaba nada de romance o cosas de ese estilo y eso lo sabía con certeza porque con Cinthya y conmigo tenía la confianza de contarnos esas cosas, los tres somos muy cercanos.