Damián Cevedo.
- ¡Pero si Drácula por fin decidió salir de su cueva! - grita incrédulo Julio mientras se acerca a Hanna y a mí con una gran sonrisa, la música esta a todo volumen pero aun así escucho perfectamente lo que dice cuando llega a donde estamos- voy a tener que pedir un deseo, esto no se ve todos los días.
pongo los ojos en blanco ante el comentario de mi mejor amigo, pero como ya estoy acostumbrado a su locura me rió siguiéndole el juego.
-Ya basta, no lo molestes zanahoria - lo regaña Hanna uniéndosenos, ella lo bautizo con ese apodo por su cabello pelirrojo - venimos a celebrar nuestro diez en química.
Chocamos los cinco y Julio se alejó negando con la cabeza mientras se reía de nuestro gesto.
Hanna está en lo cierto, casi no soy de venir a estas fiestas y sin duda hubiera preferido quedarme a terminar la seria que estoy viendo, pero sacarme una buena calificación en una materia que no me gusta es para celebrarse
Pero hay otra gran razón por la que estoy aquí y ahora mismo estoy viéndola bailar con sus dos amigos mientras mueve su cabello de una manera seductora.
Se ve preciosa, aunque a decir verdad se ve así todo el tiempo.
Control Damián, control.
-Anda, ve acércate un poco no creo que muerda - Susurra mi amiga rubia dándose cuenta de que estoy viendo a Aurora - al menos claro que tú se lo pidas.
-Este no y... yo no la estaba viendo a ella, quiero ver a donde rayos se fue Lily - mierda no debo de quedarme tanto tiempo viéndola como bobo.
Hanna niego con la cabeza y se cruza de brazos con cansancio.
-Que pésimo mentiroso eres, aparte soy demasiado inteligente para saber cuándo alguien me está mintiendo descaradamente -me dice segura mientras observa curiosa mi expresión- ¿acaso no está interesada en ti?
Niego con la cabeza -Todo lo contrario - suspiro y me recargo en la pared - a ella le fascina jugar con mis sentidos.
Y ciertamente a mí me gusta que lo haga.
- ¡¿entonces?! - pregunta exaltada - deja el miedo a un lado y arriésgate un poco.
-No es tan fácil - tragó con dificultad y bajo la mirada - la última vez que deje a alguien meterse en mi piel termine cayendo en un pozo profundo del cual tarde mucho tiempo en salir.
Los recuerdos de ese tiempo me tensan al instante, me había obligado a guardar este sentimiento muy adentro para que jamás volviera a salir y ahora parecía brotar de mi pecho quemándome por dentro.
Todo va a estar bien
La voz de Aurora sonó de nuevo en mi cabeza, con esas simples palabras tranquilizo la rabia de aquel día en que encontré a Emma con ese chico. Creo que después de ese momento que mi corazón empezó a emocionarse cada vez que la veía.
- ¿te puedo dar un consejo? - pregunto Hanna interrumpiendo mis pensamientos, asentí volviendo a poner la vista en sus grandes ojos azules - mi abuela siempre dice que es mejor llegar a los noventa años con cicatrices que te recuerden las veces que te arriesgaste a tener la piel tan lisa como un lienzo en blanco que nunca se usó y créeme, esa mujer sabe de lo que habla.
Sus palabras hicieron ruido en mi cabeza y después de meditarlo un segundo por fin volví a hablar.
-Es que algo dentro de mi me dice que es una locura -admití
-La locura es la única forma sensata de amar - recitó - no se que en lugar leí esa frase, pero estoy totalmente de acuerdo.
Le sonrió con sinceridad y ella me devuelve el gesto.
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Aurora
Teen FictionSiempre he sido una persona sencilla, de esas que disfrutan de un día tranquilo en la playa y evita los riesgos a toda costa. Me gustaba mantener todo bajo control y que nada ni nadie interviniera en el pequeño mundo al que me había exiliado por vol...
