Hanna Novoa.
–¿Y si se los comió un oso? –Preguntó Julio muerto del miedo ante la idea. Llevábamos lo que nos parecía una eternidad esperando a que Aurora y Damián aparecieran, pero era inútil, no había rastro de ellos y el miedo ya estaba empezando a invadirnos.
–No seas idiota, no hay osos aquí –respondió Elías dándole al pelirrojo una mirada de pocos amigos. Aunque su tono era tan tranquilo como siempre, sabía que por dentro estaba igual o peor que todos nosotros.
–¿Cómo estás seguro de eso, genio? –Preguntó Julio molesto e histérico al mismo tiempo.
No tenía ganas de escuchar a ese par pelearse, así que me alejé un poco para aclarar mis ideas.
Suspiré y volví a mirar al mismo punto donde Aurora y Damián habían desaparecido. Aún tenía la esperanza de que en cualquier momento esos dos salieran del bosque sonriendo y todo acabara.
Pero no lo hicieron y ya estaba empezando a caer el sol, así que teníamos que pensar algo rápido antes de que fuera más rápido.
Decidida, volví a donde estaban todos y tomé de una oreja a Elías y a Julio haciendo que detuvieran su estúpida pelea al instante.
–Si quieren matarse como animales, por mí háganlo. –Lily y Luca también estaban ahí, viendo todo con los ojos abiertos de par en par. –Pero si quieren ser ayuda, será mejor que se callen y mantengan sus impulsos idiotas a raya, ¿me entendieron?
Ambos asintieron y por fin conseguí que se quedaran callados. Aunque no por mucho.
–Ella de verdad me agrada –le susurró el pelirrojo a Luca frotando su oreja con una gran sonrisa en el rostro. Luca aún estaba inmóvil, completamente asustado, sus gafas resaltaban sus ojos enormemente y lo hacían verse como un pequeño gatito indefenso.
Cuando mi mirada se encontró con la del chico con lentes, él bajó la mirada y sus mejillas comenzaron a ponerse del color de un tomate. Luca era tierno y se veía incluso atractivo con la luz del sol reflejando sus facciones, pero, no era el momento de pensar en eso.
Aparté la mirada antes de que me viera como acosadora y me obligué a concentrarme en lo que estaba pasando..
–Tenemos que ir a buscarlos –dije al fin, y por el tono de mi voz ellos sabían que hablaba en serio.
–¿Y si le pedimos ayuda a algún profesor? –preguntó Lily nerviosa.
–Si se enteran que no están con el grupo tendrán muchos problemas. –La voz de Elías la tomó por sorpresa. Tenía razón, si decíamos algo seguramente se haría un caos.
No había duda, tendríamos que hacerlo por nuestra cuenta.
A pesar de que no estábamos seguros si íbamos a tener éxito, nos dirigimos al bosque y comenzamos a buscar.
Nos dividimos en dos grupos para cubrir más terreno: Lily, Luca y Julio tomaron un sendero a la derecha, mientras que Elías y yo fuimos en la dirección opuesta. Por unos minutos, los cantos lejanos de los pájaros y las ramas crujiendo bajo nuestros pies fue lo único que se escuchaba en aquel bosque.
Hasta que Elías decidió hablar.
–Debí haberla detenido y romperle la cara yo mismo a Fernando –soltó en voz baja, aún así pude notar la frustración en su tono. –Es mi culpa que ahora esté perdida en quién sabe dónde.
–Sabes que eso no es cierto –lo tomé del brazo y lo obligué a enfrentarme. –Por Dios, hablamos de la chica que a los ocho trepó el árbol más alto de la escuela sólo porque le dijimos que no se atrevería.
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Aurora
Teen FictionSiempre he sido una persona sencilla, de esas que disfrutan de un día tranquilo en la playa y evita los riesgos a toda costa. Me gustaba mantener todo bajo control y que nada ni nadie interviniera en el pequeño mundo al que me había exiliado por vol...
