Siempre he sido una persona sencilla, de esas que disfrutan de un día tranquilo en la playa y evita los riesgos a toda costa. Me gustaba mantener todo bajo control y que nada ni nadie interviniera en el pequeño mundo al que me había exiliado por vol...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Cerré la puerta de mi casillero con fuerza, los lunes por la mañana no eran mis favoritos, un rostro familiar apareció cuando me di la vuelta para irme a mi clase de inglés. Sus ojos azules me miraban con intriga y tenía una gran sonrisa decorando su rostro, el maquillaje que llevaba era muy cargado y resaltaba sus ojos.
- ¿Qué pasa Hanna? – le pregunté cuando vi que no decía nada – ¿todo bien?
-todo perfecto –respondió sin quitar la sonrisa - ¿y a ti como te fue?
- ¿con que?
-con tu princesa Aurora tonto ¿hubo final feliz? -dijo como si fuera lo más obvio del mundo – ya no te volví a ver en la fiesta, quien se iba a imaginar que al niño bueno de Damián Cevedo le gustan las rebeldes sin causa.
-Estas mal de la cabeza – argumente – me preocupe por ella, es mi amiga eso es todo.
Era mentira por supuesto.
Ni loco ni ebrio le cuento lo que siento por Aurora.
-está bien, si tú lo dices – levantó las manos en señal de rendición.
- ¿y por qué ahora el repentino interés por mí? – Hanna me había dirigido solo dos palabras en el tiempo que nos conocíamos y ahora se veía muy entusiasmada por entablar una conversación conmigo.
¿Qué rayos esta pasando con el mundo estos días? Primero lo de Aurora y luego Hanna.
-si te lo digo, te vas a molestar – su semblante se tensó y bajo su vista en dirección al suelo.
-vamos cuéntame, prometo no enojarme – ahora la intriga se había apoderado de mí.
-fue una tontería, te juro que yo no iba a cumplirlo – empezó dejándome más confundido.
¿cumplir qué?
- ¿cumplir qué? – levante una ceja esperando respuesta, pero ella seguía sin mirarme.
- es que Oscar me reto a que te besara – no era lo que me esperaba pero eso explicaba el por qué se me había insinuado cuando comenzamos a hablar en la fiesta – es un idiota, siempre hago esas cosas por que pienso que así llamare su atención, tú eres el primero que no ve como si quisiera acostarse conmigo, de verdad entiendo si estas molesto conmigo, pero creo que tenia que decirte la verdad.
- eres una chica muy lista y bonita Hanna, créeme que el imbécil de Oscar no sabe lo que tiene enfrente y no estoy molesto contigo, agradezco que me hayas dicho la verdad – ¿Por qué los adolescentes de ahora ven a todas las chicas como objetos? Gracias a mi mamá había aprendido que a las mujeres se les respeta en todo momento y eso siempre lo llevaba muy presente.
-Dios eres demasiado adorable, ¿Dónde consigo uno como tú? – solté una gran carcajada y ella más relajada también empezó a reír.
-creo que deberíamos ir a clase – observé, solo faltaban cinco minutos para que la campana sonara indicando el inicio del día escolar.