Punto de vista de Amelia Ledesma
Estaba parada al lado de Rocío mientras intentaba desbloquear la maldita computadora que parecía que estaba muerta. Natalia se centró en analizar el sistema del FBI y el sistema de The Fernández Enterprise's. La brecha silenciosa solo reafirmo que no estábamos tratando con aficionados, al contrario. La preparación intelectual y tecnológica era tan alta como los que hemos tenido en nuestra base, que me pone más frustrada.
Las palabras de Sebastián hicieron eco en mi cabeza una y otra vez atormentando mis pensamientos con la verdad. Estaba haciendo un trabajo terrible, tenia razón.
-Creo que la placa madre esta quemada. Voy a tener que abrir el portátil. – dijo Rocío quitando los cables conectados al dispositivo.
-¿Tomara un tiempo, correcto? – susurre mientras me masajeaba mis sienes.
-Un poco, agente Ledesma. Prácticamente tengo que montar la maquina otra vez.
Mire el reloj, viendo el puntero marcar las 22:13. Me encontré simplemente agotada. Física y psicológicamente. Cerré mis ojos y estire mi espalda, tratando de relajar mis músculos tensos de mi cuerpo rígido. Había sido el peor día desde que puse un pie en Nueva York.
-Amelia, es mejor que vayas a casa. Trata de relajarte. – Natalia dijo mientras se levantó de la silla giratoria.
-No puedo.
- Puede por supuesto. No harás ningún progreso si estas nerviosa y cansada, necesitas descansar.
-Necesito solucionar esto, Medina.- Murmure de mal humor.
- Tardara unas horas para montar todo, pero no importa puede quedarse. – Rocío hablo con calma.
- No quiero abusar de tu buena voluntad, Rocío.
- Tenemos que descansar. – Natalia, dijo.
- Pero tengo que. – Le respondí.
- Mañana vamos a seguir. Dijiste que ibas, ¿se te olvido?
Una corta pregunta, vertí una buena cantidad de café caliente en mi taza azul. Al instante recordé que había quedado con Luisita, y ahora sentía la necesidad de salir de esa habitación.
- Casi lo olvide. Realmente me tengo que ir. Mañana voy a estar aquí muy pronto.
- Bien, te esperare para que pueda continuar. – Rocío dijo.
-Bueno, me voy ahora. Bloquee todo. – Dije para luego salir.
- - -
Después de pasar por mi apartamento a tomar una buena ducha y cambiarme de ropa, conduje a la mansión de los Fernández donde Luisita estaba esperándome. El camino fue largo ya que mi apartamento estaba en el lado opuesto de donde la pareja tenía su residencia. Pero no importa tomar un poco de tiempo, de hecho, nada me impedirá hacer lo que planee toda la tarde.
El aire imponente y arrogante del empresario todavía me causaba enojo, sus sarcásticas palabras hicieron eco en mi cabeza como un CD roto. Apreté mis dedos en el volante de mi coche, viendo mis nudillo ponerse blancos debido a la fuerza que aplique allí.
"Estas haciendo un trabajo terrible, y me está causando la perdida de mucho dinero. Si quieres ser uno de los mejores agentes, deberías entrenar un poco más."
-Soy la mejor, Fernández. Mucho mejor que tu.... Y será Luisita que lo demostrará.
Una sonrisa escapo de mis labios ante la idea de lo que tanto quería. Mis pensamientos aun corrían frenéticamente desde el momento que desperté, como si 1 millón de ideas cruzaron por mi cabeza. Todo fue muy rápido y turbulento. Una persona normal iría a su casa y después de una buena ducha se acostaría en su cama para descansar. Pero yo lo haría diferente.
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Jaque Mate
FanfictionUn juego peligroso, lleno de trampas. Una disputa de poder, dinero y deseo. De un lado del tablero, la oficial Amelia Ledesma, por el otro, la esposa de un magnate, Luisita Gómez. En este juego, sólo uno caerá. ¿Quién tendrá la mejor estrategia? ¿Qu...
