Punto de vista de Luisita Gómez
Tomé una respiración profunda mientras mis pensamientos vagaban a la imagen de Amelia junto a Sara. Me sentía traicionada, pero no por la detective, si no por mí. Por muchos años tuve control completo de mis sentimientos, y de mis acciones, y de la nada una mujer apareció y me mostró que no podía controlar todo a mi alrededor.
Eso me consumía, célula por célula; era como perder control de mi ser. Maldita agente.
– ¿Estás bien cariño?
Escuché la voz profunda de mi marido de fondo mientras observaba como las personas caminaban por la acera con sus enormes paraguas, y otros con sus chubasqueros. Del cielo gris caía una pequeña llovizna sobre Nueva York, y que pronto aumentaría, convirtiéndose en una tormenta.
Miré los ojos marrones de Sebastián en cuanto sentí el suave toque de su mano sobre la mía. Tenía puesto una abrigo grueso y caliente, y me estaba mirando de manera curiosa.
–Sí, cariño. Solo estoy reflexionando sobre todo esto.
–No te preocupes. Todo se resolverá. – Dijo y entrelazó sus dedos con los míos.
Le mostré una sonrisa débil, recibiendo otra de regreso. Se veía mejor que nunca; quizás todos los efectos de las medicinas estaban empezando a reducir. A pesar del día muy ocupado, lleno de eventos, parecía tranquilo.
–Eso espero.
–Confía en mí, Luisita.
No pasó mucho tiempo, y las enormes puertas de hierro de la mansión se abrieron para que así pudiese entrar con el auto. El vehículo estaba aparcado en la parte de enfrente de la casa, cuando unos de los empleados se acercaron, abriendo la puerta para que así pudiese salir. Corrimos a la casa, evitando mojarnos por la lluvia.
Sebastián y yo fuimos a nuestra habitación, el en un lado con su portátil, y yo en el otro con un libro. Permanecimos por horas así, sin intercambiar ni una palabra. Mis pensamientos estaban muy lejos de mí para hacer de buena esposa. Mis pensamientos estaba rodeados por la mujer que llegaría pronto.
Por unos instantes pensé que era un error haber ordenado que Amelia viniese aquí esta noche. No era una hora apropiada. Por su separación del caso, y por mi visiblemente afectado estado emocional. Actuar para Sebastián se había convertido en algo natural, era como ser un personaje creado por mí misma para completar una historia que no acababa. Pero con Amelia no era así, no más. Me perdí, me perdí a mi misma en mis sentimientos, en mis acciones, en mis planes. Todo sobre mi era sincero para ella, y simplemente no podía actuar diferente.
Era exasperante no tener control sobre mí cuando se trataba de Amelia Ledesma.
–Hiciste todo mal, Luisita. – Susurré.
– ¿Dijiste algo? – El hombre preguntó.
Alcé mi cabeza y miré su cara. Sebastián hizo su portátil a un lado mientras me miraba tranquilamente.
–Estaba pensando en alto, cariño. ¿Quieres que le diga a la cocinera que te sirva la cena aquí?
-No, no hace falta, podemos comer abajo.
–Gran idea. – Dije mientras me levantaba para acercarme a él. – Pienso que después de todo este estrés, deberíamos pasar un tiempo juntos. – Me senté junto a él, recibiendo una sonrisa.
–Pienso que es una idea maravillosa. Te extraño.
– ¿Sí?
–No tienes idea cuánto. – Dijo mientras ponía su mano en mi muslo.
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Jaque Mate
FanfictionUn juego peligroso, lleno de trampas. Una disputa de poder, dinero y deseo. De un lado del tablero, la oficial Amelia Ledesma, por el otro, la esposa de un magnate, Luisita Gómez. En este juego, sólo uno caerá. ¿Quién tendrá la mejor estrategia? ¿Qu...
