Punto de vista de Luisita Gómez
—¿Estás disfrutando de tu nuevo alojamiento, rey?
Mi voz sonó firme y maliciosa, resonando por aquella habitación tan pequeña. No podía evitar la sonrisa que adornaba mi boca. Era increíble el efecto que ese momento me causaba. En aquel instante, me sentía revigorizada en poder disfrutar de una gran realización como aquella.
Sebastián giró el rostro en mi dirección, con una expresión desacreditada por verme allí. Él tenía la frente fruncida, estrechando aquel par de ojos oscuros en mi dirección, evidenciando las ojeras de una noche mal dormida. Todavía traía una blusa social, ahora totalmente amasada, y descompensada. Increíble como la primera noche en una celda le caía perfectamente bien, para mí, por supuesto.
—¿Cómo te atreves a aparecer aquí?
Se veía desgastado al acercarse a las rejas. Las manos del empresario sostenían las barras de hierro con fuerza, mientras su rostro se alineaba hacia el mío. Yo estaba parada frente a él, mirando cada mínimo detalle de aquella escena, en un intento de guardarlo como un recuerdo precioso. Sebastián me miraba con furia, con odio. Yo veía nítidamente sus pupilas negras, envueltas por aquel marrón intenso.
—¿Creíste que me iba a perder este momento? —Le pregunté con una sonrisa.
Vi su mandíbula tensarse, al mismo tiempo que su nariz se infló. Él apretó con más fuerza las barras de hierro, hasta el punto de hacer que la piel de sus dedos blanquearan.
Esperé muchos años para realizar este momento, y no podría simplemente perderme la oportunidad de deleitarme de esta victoria.
—¡Perra! —Él golpeó con fuerza el hierro. —Esto no se va a quedar así, si estás creyendo que vas a salir ilesa de esto, estás muy equivocada.
Rodé los ojos de forma aburrida, mientras jugaba con la punta de mi pelo, enrollando lentamente alrededor del indicador.
—¡Ay, querido! No te estreses de esa manera, te hará daño. No deberías estar tan irritado al recibir a tu bella esposa, ¿sabías? Muchos aquí estarían encantados de recibirme. —Mi tono de voz cargaba un sarcasmo exagerado.
—Sólo si quieren ser llevados al infierno. ¡Eres un demonio!
—Me encanta cuando me alabas, Sebas. Me siento aún más... —Me hice la pensativa antes de volver mis ojos hacia él. —Poderosa.
—No cantes victoria antes del tiempo, Luisita. Puedo girar este juego. —Murmuró de forma intensa.
Dejé que una risa escapara de mi boca, mientras retrocedía algunos pasos. ¿Creía que todavía podría hacer algo contra mí? Sebastián realmente no sabía con quién estaba tratando, ¿o sí?
—¿Me estás amenazando, mi amor? Si yo fuera tú, tendría mucho cuidado con lo que digo. —Dije mientras caminaba lentamente de un lado a otro. —No me conoces, Sebastián. No tienes idea de quién soy, y de lo que puedo ser. Durante todos estos años, todo lo que has visto no es más que una actuación. ¿O crees que soy tan ingenua y manipulable por un mierda como tú?
Puso su brazo entre una brecha y otra de la rejilla, en un intento de ponerme más cerca. Miré a su brazo que se movía de un lado a otro, con una mirada arrogante y superior.
—Tsc, tsc. No intentes agredirme, eso va a aumentar tu ficha criminal. Que dejando la modestia aparte, está linda, como para pasar el resto de tu miserable vida en la cárcel.
—¡Desgraciada, voy a acabar con tu vida! —Gritó.
—Deja ese show barato. ¡No puedes hacer nada contra mi! —Lo desprecié. —No sabes la satisfacción que siento por verte aquí. ¡Esperé cada segundo por este momento! Es más placentero que cualquier noche de sexo que tuve contigo.
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Jaque Mate
FanfictionUn juego peligroso, lleno de trampas. Una disputa de poder, dinero y deseo. De un lado del tablero, la oficial Amelia Ledesma, por el otro, la esposa de un magnate, Luisita Gómez. En este juego, sólo uno caerá. ¿Quién tendrá la mejor estrategia? ¿Qu...
