Punto de vista de Paula Sanabria
Algunas semanas después...
- ¿Estás segura que quieres vender ese lugar? -Amelia preguntó mientras amarraba sus cabellos en una cola improvisada.
Estábamos en el interior del apartamento en el que Nieves y yo habíamos vivido durante los años de universidad en Zúrich. El mismo había sido comprado por Marcelino, en un regalo grandioso por nuestra vacante en una de las mejores instituciones del país.
- Sí, incluso ya está vendido.
- Vendí este lugar por un precio bajísimo, pero no voy a reclamar, sé que hizo por tratarse de Marina.
- Sí, tengo que redimirme después del susto que le dimos al ver que yo estaba viva. - Murmuré al colocar algunos de los últimos artículos en una caja. - Y por haber robado su mejor amiga también.
- Ella realmente se asustó, pero saber toda tu historia la hizo admirarte. Por supuesto, ella se quedó triste porque no regresarías a Nueva York, pero ahora que sabe nos vamos a casar, quiso mudarse a esta ciudad.
- Ella te ama mucho, y eso es hermoso. Son como hermanas, tipo como Nieves y yo. - Masajeé sus hombros, mientras miraba la sala entera.
- Sí, es exactamente de esa manera. ¿Sabías que Marina desde el principio pensó que me enamoraría de ti? Es divertido recordar todas las veces en que lo pensamos.
- Ella estaba en lo cierto. Siempre he encontrado a Marina muy sensata, es por eso que le conté sobre mi vida.
Amelia se acercó despacio, y envolvió mi cintura con sus brazos. Yo sonríe para ella, y le besé la boca rápidamente.
- ¿No te preocupa contarle a todos?
- No, me quedé con recelo al contártelo a ti que eras toda una honestita, pero Crespo parecía ser más comprensible, y menos cabeza dura.
La mujer frunció el ceño, fingiendo indignación.
- En poco tiempo vas a decir que elegiste a la mujer equivocada.
- Pensándolo bien... creo que puedes tener raz ...
- ¡No termines esa frase! - Amelia exclamó al tapar mi boca con la mano.
Fue inevitable la risa que solté en su acto totalmente impulsivo.
-Chistosa. -Me miró al soltarme.
- No seas aburrida, por supuesto que elegí a la mujer correcta. - Dije al tirar de ella. - Tú me ganaste en el sexo, Sara no era tan buena.
- Te gané antes de eso, mi querida.
- Hm, ¿ah sí?
- Obviamente, te sentaste a mi lado en aquel bar con segundas intenciones, lo sé bien.
- Te enseñé demasiadas cosas, maldición. - Murmuré, ahora haciendo a la oficial reír.
Amelia me tiró para sí de nuevo, haciendo que nuestros cuerpos se tambaleen hacia atrás. Sentí mi espalda golpear contra la pared de concreto suavemente, cuando su cuerpo se pegó en el mío.
- Me enseñaste, y ahora puedo usarlo todo contra ti.
Cerré los ojos cuando los labios suaves de la mujer vinieron contra mi cuello, mientras sus manos se deslizaban de mi cintura hasta mi culo. Yo suspiré un poco de sorpresa, y empecé a excitarme.
- Nieves y Rocío están allí, no me hagas cometer una locura.
-¡Aquí estamos, y no estamos tan lejos! - Nieves exclamó al entrar al lado de Rocío.
ESTÁS LEYENDO
Jaque Mate
Fiksi PenggemarUn juego peligroso, lleno de trampas. Una disputa de poder, dinero y deseo. De un lado del tablero, la oficial Amelia Ledesma, por el otro, la esposa de un magnate, Luisita Gómez. En este juego, sólo uno caerá. ¿Quién tendrá la mejor estrategia? ¿Qu...
