Capítulo 18. Sorpresa.

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Punto de vista de Amelia Ledesma

La música salía de las bocinas de mi auto mientras Marina tarareaba a mi lado. Solo ella podría tener un buen humor increíble tan temprano; ni siquiera podría juzgarla se había ido a la cama tan pronto como había vuelto a casa. Pero yo por el otro lado, continúe trabajando en cada posible lugar en el que Álvaro podría estar en este momento.

El maldito hombre estaba haciéndome perder horas de sueño, pero no podía descansar hasta que finalmente lo viera ser juzgado por la justicia. Era una cuestión de honor el resolver el caso completamente, y no solo mostrarle a Sebastián, sino a mí misma que era capaz de resolver el problema.

-¿En verdad no vas a decirme como te fue en Suiza? –escuche a Marina murmurar.

Le sonreí a mi mejor amiga quien después de numerosos intentos de averiguar cómo estuvo mi viaje con Luisita, no se atrevía a rendirse. Suspire, mirándola con aburrimiento.

-No hay necesidad de que hagas esa cara. Vamos Amelia, siempre me cuentas todo.

Permanecí concentrada en la calle, suspire y me rendí. Marina nunca se rendiría.

Las imágenes de los momentos con Luisita en Suiza vinieron a mi mente, haciéndome recordar los sentimientos que había experimentado con ella. Era extraño pensar que después de tantos años realmente me había divertido con alguien, sin ser solamente una noche de buen sexo y alcohol.

Podía recordar cada detalle de esos momentos a su lado, especialmente los momentos en Saint Moritz. Las imágenes de Luisita sonriendo durante la cena, y la manera tan relajada con la que hablaba estaba grabada en mi cabeza, de la misma manera que fue su momento de terquedad en la pista de patinaje.

-¿Amelia? Tierra llamando a Amelia.

-¿Qué quieres saber? –pregunte mirándola rápidamente.

-Como te fue en Suiza con la mujer casada.

-Su nombre es Luisita, Marina.

Mantuve la mirada atenta a la línea de vehículos delante de mí, la cual se detuvo gradualmente delante del semáforo.

-Cierto, lo siento. ¿Cómo te fue con Luisita? ¿Tuvieron un montón de sexo? ¿Entendí bien?

-No lo hiciste, no.

-¿No? ¿Qué quieres decir con no? – el tono de sorpresa en su voz era claro-. Que Dios me perdone pero hay algo mal aquí.

-¿Mal? ¿Por qué?

-Mal por la historia entre ustedes dos. No podían estar cerca una de la otra porque terminaba en juegos previos o sexo. Y ahora pasan dos días juntas y solas, y ¿no tomaste ventaja de eso? Hmm...

Negué con la cabeza y acelere el vehículo.

-No empieces, hicimos otras cosas.- dije de forma despreocupada.

-¿Cómo qué?

-Salimos, cenamos y nos divertimos.

-¿Sin sexo?

-Sí, Marina. Sin sexo.

-Sabía que esto pasaría.- murmuro mientras miraba por la ventana.

-¿Qué cosa?

-Te estas enamorando de esa mujer.

-¿Te volviste loca? ¡No estoy enamorada! –Respondí rápidamente lo suficientemente convencida de eso.

Marina se veía como si fuera a romper en carcajadas en cualquier momento, pero estaba conteniéndose. Negué, concentrándome en el tráfico.

-Amelia te conozco. Eh sido tu amiga por años, siento algo diferente en ti.

Jaque MateDonde viven las historias. Descúbrelo ahora