Punto de vista de Luisita Gómez
El sonido de nuestros tacones hacía eco a través de los vacíos pasillos de ese almacén. Caminé adelante, con Nieves y Rocío detrás de mí. Uno de los hombres nos acompañó para proporcionar los servicios que habíamos pedido. Observé a las dos mujeres en cuanto nos detuvimos ante una puerta de metal; asintieron brevemente, y entonces miré al hombre.
-Puede abrirla. – Ordené.
-Sí, señora.
El hombre se acercó a la puerta, tomando el juego de llaves de su bolsillo, y abriendo la puerta rápidamente, que crujió mientras yo la empujaba lentamente.
-Puede ir a dar una vuelta. Lo llamaremos si lo necesitamos. – Murmuré al hombre que alternó su mirada entre las tres mujeres que estaban enfrente de él.
-Como usted desee. – Dijo antes de irse.
Nieves entró a la habitación oscura, seguida de Rocío y después yo. Nieves estaba increíblemente hermosa para esa situación, como si para mi mejor amiga ese plan fuese un acto para ser celebrado y revelado de la mejor manera. Me hizo una seña con su dedo índice en medio de la penumbra del lugar, haciéndome seña para que estuviésemos calladas. Asentí lentamente, y caminé hasta el centro de la habitación.
Rocío se acercó a la pared, junto a una caja de control. La mujer abrió la tapa, y delicadamente encendió el interruptor, encendiendo el reflector sobre el cuerpo del hombre atado en una silla de hierro en el centro de esa fría habitación.
Álvaro.
El moreno estaba atado apropiadamente con sus manos detrás de él, con sus ojos vendados con una prenda negra. Quizás estaba inconsciente, porque su cuerpo estaba colgado hacia delante. Una victoriosa y satisfecha sonrisa floreció de mis labios en el momento exacto que tuve la imagen en frente de mí. Caminé lentamente, dejando que el sonido de mis tacones fuese el único sonido en ese lugar.
-Vamos a despertarlo ahora. – Nieves exclamó.
Ella y Rocío serían las únicas hablando en ese momento, yo solo miraría el espectáculo como un espectador perfecto mirando su programa favorito. No podía permitirme participar, incluso si era lo que más quería. Así que, saqué otra silla, poniéndola en frente de él, alejada unos metros. Me senté y crucé mis piernas gentilmente mientras dejaba mi arma dorada sobre mi regazo.
-Es hora de despertar, cariño. – Nieves habló sarcásticamente mientras tomaba el cabello negro de Álvaro. – Es hora de hablar.
En cuanto la mano de Nieves soltó el cabello del hombre, su cabeza cayó hacia delante, aún inconsciente. Rocío me lanzó una mirada intensa, entonces caminó al otro lado de la habitación, quizás un baño. Me permití analizar el cuerpo del hombre enfrente de mí; ha estado aquí unos días, más precisamente desde el momento que dejé Suiza acompañada de Amelia.
-El bastardo está completamente inconsciente. – Nieves gruñó mientras le daba pequeñas cachetadas a la cara del hombre.
-Una mala villana, Nieves. – Susurré, haciendo que me hiciese una seña para que me callase.
Antes de que pudiese protestar, Rocío se acercó rápidamente, y tiró un cubo de agua en la cabeza de Álvaro, quien despertó desesperadamente en medio de tosidos.
- ¡Despierta, maldita sea! – Rocío exclamó severamente, haciendo que una sonrisa satisfecha apareciese en mis labios. – El juego ha terminado.
Nieves la miró con los ojos abiertos ampliamente, y Rocío le lanzó un beso en el aire. Apunté a Rocío y asentí como diciendo "Así se hace". Nieves solo sacudió su cabeza y se acercó a Álvaro.
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Jaque Mate
Fiksi PenggemarUn juego peligroso, lleno de trampas. Una disputa de poder, dinero y deseo. De un lado del tablero, la oficial Amelia Ledesma, por el otro, la esposa de un magnate, Luisita Gómez. En este juego, sólo uno caerá. ¿Quién tendrá la mejor estrategia? ¿Qu...
