Punto de vista de Amelia Ledesma
Zúrich era una ciudad hermosa, confieso que el invierno lo hacía más encantador. Ver los edificios cubiertos por una capa de nieve le daba un aire tranquilo al lugar. Me quedé por unos minutos en el balcón de la habitación, solo mirando el tráfico de los autos y el movimiento de la gente alrededor, mientras Luisita terminaba de arreglarse.
Nos estábamos preparando para partir a Saint Moritz, un pequeño pueblo en Suiza, que según la rubia estaba a dos horas y media desde donde estábamos. No podíamos alejarnos del centro de Suiza, ya que todavía tenía asuntos de los que encargarme con UBS. El entusiasmo por finalmente descubrir el nombre del dueño de la millonaria cuenta me estaba consumiendo; mi cerebro parecía trabajar a todo momento analizando todas las probabilidades que existían en esa respuesta.
Los únicos minutos en los que mis pensamientos no estaban ocupados en la investigación era cuando estaban perdidos en la mujer que me acompañaba. Luisita y yo ni siquiera habíamos tenido sexo ni una vez desde que pusimos un pie en Suiza, incluso teniendo grandes oportunidades desde lejos, no lo hicimos. No por falta de deseo, pero, bueno... No sé porque.
Froté mis manos en mis brazos, generando fricción para calentarme. Caminé devuelta a la suite, viendo a Luisita en frente del espejo. La rubia llevaba una blusa blanca con mangas largas, pantalones negros de cintura alta con tirantes como accesorios; en sus pies llevaba zapatos cerrados negros. Tenía el cabello suelto, cayendo perfectamente en su espalda. En su cabeza una delicada boina roja, dándole a la rubia más carisma.
- ¿Estás lista? – Preguntó mientras se giraba hacia mí.
-Solo te estaba esperando.
Luisita estiró su mano para tomar el abrigo negro del tocador de enfrente de ella. Se lo puso rápidamente para protegerse del frío, después tomó la bufanda negra que estaba en el tocador junto a la prenda que se puso segundos atrás, y después caminó hacia mí.
Delicadamente, la rubia puso el accesorio en mi cuello, envolviendo la delicada prenda alrededor de mi cuello una sola vez.
-Estoy lista. – Dijo mientras me miraba.
-Entonces vámonos.
Dejamos el hotel rápidamente mientras unos de los empleados ponían nuestro equipaje en el auto. Luisita parecía emocionada sobre la idea de ir a otra ciudad, porque sus sonrisas eran amplias y amables. El ambiente entre ambas no era uno provocador, mucho menos uno sexual, al contrario, desde que llegamos a Suiza todo era tranquilo.
- ¿Dónde está el conductor? – Pregunté en cuanto nos acercamos al vehículo.
-Esta vez no tenemos un conductor. Seremos solo tú y yo. – Dijo sonriendo. - ¿Quieres conducir?
Ni siquiera me dio tiempo a responder, solo tiró la pequeña llave del Range Rover Evoque gris hacía mí. El viaje fue largo y cansado, ya que tenía que prestar atención extra debido a la nublada mañana. Como sea, Luisita se hizo cargo de mantener una conversación casual conmigo para que así permaneciese atenta a la carretera.
Estábamos llegando a Saint Moritz, la ciudad era mucho más pequeña que Zúrich y los pocos edificios no muy altos en medio de los Alpes suizos en el fondo, proporcionando un realmente maravilloso paisaje. Luisita estaba visiblemente distraída ante la imagen privilegiada que tenía Saint Moritz, sus ojos no perdieron la atención de la ventana ni un segundo. Hoy a diferencia de otros días, la rubia parecía diferente.
Puede sonar loco, pero Luisita en esos instantes había perdido su aire superior y su visible ego exagerado. Quité mis ojos la carretera y los puse en la rubia por un segundo, y como si no pudiese contenerme, una sola palabra salió de mis labios:
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Jaque Mate
FanfictionUn juego peligroso, lleno de trampas. Una disputa de poder, dinero y deseo. De un lado del tablero, la oficial Amelia Ledesma, por el otro, la esposa de un magnate, Luisita Gómez. En este juego, sólo uno caerá. ¿Quién tendrá la mejor estrategia? ¿Qu...
