Capítulo 9

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Ahora que estaban solos, los chicos estaban dispuestos a hablar, estaban sentados frente a frente y se miraban a los ojos, a Valentín no le gustaba ver el rosa de los ojos de David, la idea de que estuviera hechizado le ponía las plumas de punta.

—¿Hay algo malo con mi cara?

—Tus ojos... Me gustaría que no estuvieras hechizado, estoy seguro de que te incomoda estar obligado a decir la verdad sin resistencia.

—Es verdad que tampoco es de mi agrado estar así, pero no se siente tan mal... Es como si estuvieras de ensueño, te sientes un poco despegado de la realidad, aunque si es extraño que no pueda ver a los demás, pero te veo a ti y con eso estoy feliz.

—También puedo ir por una flor si quieres. —Intentó levantarse, pero David le tomó de los hombros para detenerle, apenas y si tenía la capacidad para sujetarle, Valentín podía notar esa falta de fuerza.

—No, no quiero que olvides tú también. 

—Esta bien... —Se volvió a sentar.— David ¿Cómo llegaste aquí?

—Ese día... Que nos separamos, le marcaste a tus amigos y yo guardé el número, hace una semana llamé y fue ahí que di con el nombre de la florería.

—Oh, si, estaba ahí cuando Nex recibió la llamada, pensó que solo habían marcado por error, me contó que solo se escuchó un chillido nervioso, debí suponer que eras tú.

—Hoy pasé a la florería y ella me atendió, si hubiera sabido que era yo siento que me hubiera atacado o algo.

—Si la creo capaz. —Dejaron escapar algunas risas.

—Luego te vi en la calle y te seguí, un niño me abrió la puerta y... Creo que me mandó al lugar equivocado.

—Así es de rata ese niño.

—Lamento haberte seguido hasta aquí. —Le apretujaba más las manos con cada disculpa.

—No te preocupes, tenía los audífonos puestos y no te escuché, si te hubiera visto, no estarías así. —Le acariciaba para que se relajara.

—Valentín... Quiero disculparme.

—No es necesario, no estoy enojado.

—Por lo menos yo estoy enojado conmigo mismo, quiero disculparme, por favor.

—Esta bien. —Suspiró.

—Lamento dejarme influenciar por mi hermana, es que la historia de Zia que me contaban de niño, era horrible como me lo describían y ese día comencé a compararme con ella... sentía miedo, temía que mis padres tuvieran razón, por eso me sentía tan mal que estar hechizado... Lo lamento, esa forma de pensar es horrible y me siento aún peor por haber pensado así.

Valentín creía que David se seguiría disculpando sobre el accidente de las flores, no esperaba que llegara a ese tema tan rápido, pero así pasó, el hechizo no dejaba que David fuera por rodeos, Valentín respiró hondo antes de dar su respuesta.

—No es tu culpa, fue el hibrido que abusó de la magia, por eso muchas familias dejaron de practicarla... Por eso mis padres se dedican a enseñar magia en casos especiales... Además, sé que ya no piensas de esa forma.

—Lamento herirte...

—Si me enojé ese día, no lo voy a negar. —David seguía llorando y Valentín le limpió las lagrimas.— Pero, después pensé en lo que te había llevado a decir eso... Así que quiero comprenderte, no creo que sea fácil  deconstruir una forma de pensar que se pasa de generación a generación...

—Cierto...

Valentín comenzó a soltar algunas lagrimas, ya no podía fingir estar calmado, en ese momento llegó a su mente un recuerdo, un recuerdo que involucraba a David y que no había compartido, su expresión era clara y el humano lo notaba a la perfección.

Sé mi cieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora