Capitulo 22. Deseo

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JADE

La confesión de Will me habia dejado totalmente fuera de juego ¿como es posible? ¿es que acaso no esperaba encontrar a su mate? Entro en la casa algo aturdida encontrandome con Lyz.

-¿te ocurre algo? estas pálida- niego con la cabeza y me dispongo a subir las escaleras sumida en mis pensamientos. ¿Deberia contarselo a Dylan? Sacudo mi cabeza queriendo esquivar ese pensamiento ¿que haria si se enterase de que su hermano se me ha declarado? nada bueno supongo.

Entro en la habitación de Dylan, la cual es tambien mi habitación ahora. Respiro profundamente dejandome embargar por su aroma masculino el cual me tiene, literalmente, loca. Veo que toda mi ropa esta doblada delicadamente sobre la cama y que donde antes estaba mi pequeña cama, ahora hay un armario digno de una reina. Lo abro y esta totalmente vacio, asi que supongo que este es mi armario. Coloco mi ropa intentando despejar mi mente de todos los problemas que me rodean, saco de las bolsas la nueva ropa que me he comprado hoy, la miro detenidamente, no es mi estilo, para nada, es demasiado femenina y colorida, pero Lyz me obligo a comprarla argumentando que así me vería mas bonita para Dylan, y con esa simple frase me convenció por completo, por supuesto que quiero verme linda para él, quiero que se sienta orgulloso de tener una mate como yo. Llaman a la puerta dos veces y entra Anabelle asomando su linda cabellera rubia.

-Querida es la hora de la cena- miro sorprendida a Anabelle.

-¿que? ¿ya? vaya se me ha pasado el tiempo volando- coloco las ultimas prendas y cierro el armario dando por zanjado mi trabajo. 

-bueno querida, últimamente tienes muchas cosas en las que pensar- veo un brillo de suspicacia en sus ojos grises y pienso que quizás Anabelle sabe mas de lo que admite.

-si, todos son problemas- salimos de la habitación y nos disponemos a bajar las escaleras.

-bueno no tienes por que manejarlos sola, ahora tienes un mate en el que apoyarte- eso me hace pensar de nuevo en si contarle a Dylan lo de Will.

 Entramos en el comedor en el cual se encuentran ya todos, incluido Dylan, el cual está tan guapo como siempre, bueno guapo no, es una definición demasiado simple para él, arrebatador si esa le va mucho mejor. Me siento a su derecha, Dylan me sonríe feliz y yo le devuelvo la sonrisa algo tímida, no estoy acostumbrada a manejar a este Dylan, me desenvuelvo mejor con el Dylan furioso y terco. Pero esto es algo nuevo, esta sensación de felicidad es como aire fresco para mis pulmones.

Miro hacia el frente esperandome encontrar con Yacko como siempre, pero me tenso por completo al ver que el que esta justo delante mía es Will que me mira intensamente provocando que me sienta algo incómoda. Intento esquivar su mirada cargada de sentimientos durante toda la cena, Lyz me ayuda en esto porque no para de hablarme y eso me ayuda a evitar a Will. Dylan por otro lado esta tan feliz que creo que es la primera vez que lo oigo hablar con alguien mientras comemos. Una vez terminado de cenar Dylan agarra mi mano y se acerca a mi oido.

-tengo que terminar una cosa en mi despacho, no tardaré mucho- asiento con la cabeza- por favor esperame despierta.- lo miro y no puedo evitar ruborizarme ¿por que quiere que lo espere despierta? ¿Será hoy el dia que tanto esperaba? Dicho eso se marcha junto con Yacko, a los pocos minutos solo quedamos en la sala Lyz, Anabelle y yo, que ayudamos a las sirvientas a recoger la mesa.

-No te preocupes Jade, ve a descansar, mañana será un dia duro.- suspiro, tiene razón, por fin mañana sabre si he vivido una mentira, sabré que soy realmente.

Salgo del comedor y subo las escaleras relativamente despacio, una vez llego a la parte de arriba me doy un susto tremento cuando veo ahí parado a Will, apoyado en la pared.

-dios que susto me has dado Will- sigo abanzando por el pasillo para llegar lo antes posible a mi habitación intentando evitar lo que Will tenga que decirme. Pero de nuevo la suerte no esta de mi parte. Will me agarra de la muñeca haciendo que pare mi escabullida.

-Jade aun no me has respondido a lo de esta tarde- suspiro y me doy la vuelta encarandole.

-no hay nada que tenga que contestarte, Dylan, tu hermano- hago enfásis en hermano para que se de cuenta de lo que esta tratando- es mi mate, y yo...yo...lo amo Will.- lo miro a los ojos y veo como se le oscureze su mirada azul.

-todo este tiempo he querido escuchar de tus labios la palabra amar seguida de mi nombre, pero nunca pense que sería refiriendote a otra persona-

-Will, sabes lo que es tener un mate, lo que eso implica, de seguro te lo han explicado, por eso lo que intentas en una locura, nunca conseguirás que te ame- sé que mis palabras le duelen, lo noto, pero tengo que dejarle esto claro.- algún dia encontrarás a tu mate.- su mirada se ensombrece aun mas si cabe y por un momento parece tan triste y dolido que yo misma creo sentirlo.

-no, no hay ninguna compañera para mi Jade- dicho eso se marcha escaleras abajo y yo me quedo confundida y algo alterada ¿que ha querido decir con eso? 

Entro por fin en la habitación y decido darme una ducha cálida y relajante, cojo el gel olor vainilla que tanto me gusta y lo paso por mi cuerpo haciendo pequeños circulos, sin saber porque hoy me esmero mas en oler bien, en que mi piel sea suave. Una vez acabado me pongo el pijama que Lyz me hizo comprarme feminino y sexy según ella, yo por mi parte lo veo ridículo, el pantalón es demasiado corto para mi gusto y la camiseta de tirantes enseña mas de lo que quiero mostrar. Me apresuro y me meto en la cama subiendo las mantas hasta mi barbilla, definitivamente este pijama no es para mi, solo de pensar que Dylan me vea con el puesto muero de verguenza. Sopeso la posibilidad de cambiarmelo antes de que llegue Dylan, pero antes de que pueda hacer nada, la puerta se abre y este entra a la misma vez que se desabrocha los botones de la camisa.

Dylan me mira intensamente y sonríe. Su mirada oscura me quiere advertir de algo y un nudo se hace en mis estómago acompañado de una sensación cálida que desciende desde mi estómago a la parte mas sensual de mi cuerpo. 

-Hola princesa- le sonrío como una tonta y lo miro sin poder apartar la vista de sus abdominales ahora visibles, trago saliba fuertemente, siento como el deseo se apodera de mi cuerpo poco a poco. Dylan se quita los pantalones quedando solo en esos boxers tan ajustados. Nunca pensé que una persona podía desvestirse de una forma tan maravillosamente sensual.

Dylan se acerca cauteloso hacia la cama y se adentra en ella, lo miro terriblemente excitada, ¿como puede hacer que me sienta así con solo desvestirse? ¿como puede su mirada causarme tal efecto? paseo mi lengua despacio por mis labios, Dylan mira este proceso y sin previo aviso me besa, pero no es un beso tierno y cálido, es un beso lleno de pasión, es un beso de necesidad animal. Me dejo llevar por sus bruscos movimientos sintiendome cada vez mas necesitada.

Poco a poco se coloca encima mía, aun sin apartar su boca de mis labios, el beso cada vez empieza a ser mas lento hasta que se retira del todo y me mira de forma intensa. No puedo evitar ruborizarme ante tal acto propio de la desesperación.

-quiero marcarte Jade, quiero que todos sepan que eres mía- trago saliva fuertemente ante esto y me sorprendo al comprobar que yo tambien quiero que lo haga. Asiento con la cabeza, y un brillo especial se hace visible en sus ojos. -seré delicado, lo prometo.

North ClanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora