Capítulo 7: ¡Fuego!

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Aún mantenían su rumbo por los mares. Antonia se la pasaba tranquila contemplando desde su posición el mundo maravilloso en el que se había inundado. Y para ella era más que fascinantemente, junto a Natanael y Nicolás. Aunque a este último no lo conociera para nada. Mientras tanto el rey permanecía en el timón, y a escondidas de la joven la contemplaba, a ella y a su hermoso cabello dorado que se revolvía por la fuerza del viento.

—Una bella vista ¿no lo crees hijo mío?— Natanael interrumpió sus pensamientos que ya tomaban otro camino —¿Todo está bien?— Nicolás le respondió con un si pero el anciano claramente no se creyó nada, así que haciéndose el inocente decidió ir a ver cómo estaba la tripulación. Mientras tanto el rey dejó de prestar atención a su tarea y con algunos pro y contra en su cabeza por fin decidió acompañar a la única dama a bordo. 

—¿Todo bien señorita Antonia?— ella se sobresaltó.

—Todo esta bien capitán, solo observo la magnífica vista del mar— respondió amable sin mirarle a los ojos tan profundos del joven. Él se rió algo bajito para no llamar la atención —Sabe, usted tiene una vida asombrosa— Nicolás se asombró de que la chica decidiera continuar la conversación —No imaginaria algo mejor que ser libre y viajar a donde quiera, por todos el mundo.

—Si, es maravilloso, saber que puedes ir a donde quieras sin que nadie te diga que hacer como hacerlo, o pasar el tiempo en un barco que se convierte en tu más fiel nave— alardeó sin mirarla para así contemplar la hermosa vista y sentirse una vez más orgulloso de ser pirata.

Ella lo observaba disimuladamente viendo su perfil y esos ojos tan soñadores, pero él seguía siendo pirata. No había unas mano más sucias y un alma tan oscura como la de un pirata. Ella se entristeció, no por la maldad del capitán sino por querer tener lo que él tenía, un barco y una alma libre, oscura pero libre. Enseguida se percató del cambio de humor de la chica y añadió algo más a su relato.

—Aunque es mucho mejor cuando tienes una familia y amigos con quien compartir esta libertad. Tengo a mi padre...— vió que la chica sonrió y sin pedir permiso colocó su mano sobre la de ella en el barandal —Y ahora te tengo a ti— Antonia quedó sin respiración por milisegundos al sentir tan agradable tacto en una mano tan aspera. Pensó en sus palabras, intentando descifrar si solo lo decía porque ella era muy querida por su padre o...Pero no hubo tiempo a más nada cuando el pirata de la torre gritó fuerte y claro.

—¡Capitán, un barco se acerca!— reaccionó rápido y sin necesidad de tomar el catalejo contempló que un nuevo barco pirata se hacercaba a ellos. Maldijo por lo bajo al percatarse de quien se trataba y con una simple señal de ataque del enemigo, lanzando sobre ellos balas de cañón, ordenó.

—¡Fuego!— Nicolás sujetó a Antonia cuando una bala de cañón los rozó cerca, luego la lanzó a los brazos de su padre para que la protegiera ya que ahora era más que importante su seguridad. En medio del mar comenzaba una batalla y ella, entre gritos, se pregutaba que sucedía ¿por que recibían este ataque?. Natanael solo se permitió a contestar con un «pronto lo descubriéremos», mientras miraba hacia arriba. Antonia siguió la dirección de su mirada, descubriendo como los enemigos se balanceaban con la ayuda de las cuerdas para  abordar a “El Rosendo”. Todos los piratas sacaron sus espadas, incluyendo al propio Nicolás que permanecía de pie en frente de su padre y la chica como si se tratase de un escudo protector. 

—Vladimir— dijo, viendo como el capitán enemigo se hacia paso entre el caos —¿Que crees que estás haciendo?

—Nos vemos de nuevo rey de piratas— mostró todos sus dientes de oro con esa risa malvada —Ya sabes, estaba pensando en que no habíamos terminado nuestro negocio y pensé...— comenzó a dar vueltas por el lugar — Fue una lástima que no saliera bien el acuerdo que propuse así que decidí hacerte una pequeña visita ya que pasaba por aquí— contempló a Antonia con ojos ambiciosos y ella se dio cuenta que era el objetivo, que Vaston venía a por ella.

Reina de Piratas Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora