La reina de Piratas se aseguró de llevar bien puesto el cinturón que traía la espada y el arma de fuego. Talvés en su interior sabía que era una batalla inevitable. Pronto se fueron acercando y Beatriz se refugió en la cabina para evitar desconcentrar a su hija. Natanael se colocó al lado de su ahora nueva hija y esperaron alguna señal cuando lograron entrar a la inmensa lluvia de la nube. Casi no se podía ver nada.
—¿Dónde está?— preguntó y tuvo inmediatamente su respuesta. Una bala de cañón calló demasiado serca del Caliópe. No había opción. Antonella gritó fuerte —¡FUEGO!— Nicolás le siguió la voz y no falto mucho para que las balas de cañón se pasearan por el aire. Había comenzado una guerra —¡TEMIBLE NOCTURNO!. ¡Da la cara ahora!— ella quería tener esa conversación a pesar de los acontecimientos ¿de veras era necesario llegar a esto sin antes hablar al respecto? ¿Cómo era que él podía ser tan despiadado para atacar sin motivo? ¿Acaso era muy territorial?
El barco que esperaban se fue acercando. Desde esa distancia se podía ver al temible nocturno. Un hombre de cabellera larga y una pata de palo, vestido de negro y armado hasta los dientes. Era un hombre demacrado.
—¡NO SOY UN COBARDE, NIÑITA DE AGUAS DULCES!...¿QUÉ HACES EN MI TERRITORIO?— le preguntó a gritos y muy enojado. Para cuando Antonella lo tuvo a una corta distancia le respondió con un «quiero que hablemos» —¿Hablar, qué tenemos que hablar? No hay nada de que hablar . Vallanse o hundiré los dos navíos.
—Por favor, tienes que escucharme
—¿Por favor, por favor? ¿Qué clase de piratas eres tú?. ¿Te estás burlando de mi?
—No, claro que no. Solo quiero que discutamos hacerca de tus acciones de piratería. A mi y a los demás piratas no nos parece algo digno, algo que vaya con nuestras leyes.
—¿¡QUIÉN CREES QUE ERES PARA VENIR HASTA ACÁ Y RECLAMARME LO QUE HAGO O NO!?— llegaba más allá de la furia y Nicolás permanecía en guardia.
—¡SOY LA REINA DE PIRATAS!
—¿Me tomas el pelo, una mujer? Debería darte vergüenza decir mentiras
—¡Ella no miente, está diciendo la verdad!— le dijo Nicolás desde lejos y la mirada tenebrosa se posó justamente en él
—¿Nicolás de Khalil? ¿No es acaso el caballero de espadas, el rey de piratas?— sonrió maliciosamente y tomando el mango de su arma para disparar
—Si soy yo, pero no el rey que buscas, sino la chica que te a estado hablando— la lluvia hizo que sus cabellos le taparan la cara cuando miró a su esposa, tan joven e indefensa —Pero tampoco permitiré que le hagas daño. Si vas a matar a alguien, que sea a mi. Soy su esposo y por lo tanto, sigo siendo el rey.
—Realmente estoy confundido por esto pero se que es lo que vamos a hacer— con una señal de sus mano los cañones volvieron a recargarse y apuntaron a el Caliópe y al Rosendo —Ya que ambos son reyes tendré una doble victoria cuando ambos barcos se hallan hundidos y ustedes hallan muerto. ¡Volveré a ser rey!....¡FUEGO!— una bala de cañón impactó en el Rosendo antes de que el navío oscuro del enemigo se acercara más. Todos los de la tripulación saltaron al océano y abordaron en el Caliópe.
—¡NICOLÁS!— le abrazó cuando el aterrizó después de balancearse en una soga y disparar a la tripulación enemiga.
—¡Por favor Antonella, escondete, dejame esto a mi!. No me lo perdonaría si te perdiera— se tomaron por los brazos cuando los disparos comenzaron a sonar.
—¡No! Estamos juntos en esto. Vamos a hacerlo, vamos a librarnos de una vez de la amenaza del nocturno— suspiró resignado y le dió un último beso antes de alejarse para continuar con la batalla. Antonella y los demás se defendieron con espadas cuando los dos navíos estuvieron demasiado cerca como para lanzar una vez más las balas de cañón. El temible miraba el caos y cuando vió a Antonella sin ningún oponente bajo desde su trono en lo alto para lanzarse hacia la cubierta del Caliópe.
—Ahora esto es entre tu yo reina— Antonella se puso en guardia y no podía evitar retroceder por los fuertes ataques con la espada del oponente.
—¡Por favor, no tenemos que hacer esto!— dió un paso al frente —¿¡Por qué es necesario ser rey, por qué?
—¡Se nota que tú no eres una pirata!. Un verdadero pirata no hace preguntas tan estúpidas como esa. Es obvio, todo el mundo quiere poder— hizo que la reina retrocediera una vez más
—Si, pero no con esas ganas incontrolables de poder. Has matado a cualquiera sin importar si son enemigos o aliados y se que deseas el poder de ser rey pero ¿para que, con qué objetivo?— Antonella tomaba el arma que más le era efectiva.
—¡ESO NO TE IMPORTA!— le hirió en la pierna y Antonella calló, perdiendo una de sus botas largas.
—¡¡¡ANTONELLA!!!— gritó Nicolás pero fue detenido por los enemigos. Lo mismo pasó con el anciano Natanael que tenía las manos ocupadas durante la guerra.
—No sabes cuánto espere por este momento, aunque no tienes la culpa de ser reina— se acercó, listo para atravesar con la espada la garganta de la chica. Antonella tomo rápido su espada y cortó la pata de palo del temible nocturno. Calló al suelo y la reina se levantó adolorida y media descalza.
—¡Tus días como uno de los temibles a terminado . Te despojó de tú título!— le decía, asumiendo su poder de reina y sintiendo la victoria entre sus dedos.
—¡NO, NOOOOO!— tomó el arma de fuego de su chaqueta y disparó en el estómago de Antonella. Calló otra vez en un charco de sangre. Aún no había muerto por lo que el pirata recargó otra vez para disparar.
—¡¡NOOO...DÉJALA...ANTONELLA!!— Nicolás estaba triste y furioso a la vez, pero no podía acercarse a su amada por estar siendo retenido. Se sentía débil.
—¡Callate porque serás el siguiente! Di adiós a tu reinado niña— puso el dedo en gatillo pero no disparó.....
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Reina de Piratas
AdventureUna aventura maravillosa sobre piratas, secretos y amor. La vida de Antonia cambia por completo tras emprender un viaje sin regreso al mar, convirtiéndose en pirata. Pero no todo será fácil tal y como ella escuchó en las historias..... Y no habrá m...
