En el sofá me encontraba sumergida en mis pensamientos, << ¿ahora qué hago?, es un buen tipo, pero no tenía que quedarse y ¿Qué se supone que haga todo el día aquí con él?, no lo conozco... mierda>>, estaba algo ansiosa <<sólo se tú>>, gire bruscamente en dirección a Naithan, se encontraba recargado en la pared, de brazos cruzados observándome.
- ¿Disculpa?- pregunte por lo que acaba de decir.
- Yo no he dicho nada, te has ido por un momento, ¿está todo bien?-parecía curioso.
- Si... eso creo, ¿seguro no dijiste nada?
- Totalmente seguro. Parecía que mi comportamiento le divertía
- Ok... olvídalo, ¿te gustaría comer algo?- pregunte esperando que confirmara, para pasar a otra cosa.
- Si por supuesto, pero tú no cocinaras...te parece ¿Pizza?
- Si, por favor.- le agradecí con una gran sonrisa.
Se encontraba haciendo el pedido a la pizzería, desde su teléfono, en tanto yo, me comía la cabeza<<esa voz, no fue él, fue la voz que escuche en el pasillo, la que está en mi cabeza, ¡Ay dios!, con la golpiza que me dieron me han dejado loca, pero tiene razón sólo tengo que ser yo, de igual forma tarde o temprano se dará cuenta que me falta un tornillo>>.
Volví a mirarlo, estaba muy serio dando la dirección para que trajeran la pizza, cuándo recordé que nunca le había dicho donde vivía, ¿Cómo fue que me trajo a casa?
-Por cierto... ¿No recuerdo haberte dado mi dirección anoche?,- me intrigaba su respuesta
- Bueno, creo que no lo recuerdas porque ya no estabas muy consciente cuándo subimos al coche y en cuanto llegamos me señalaste la llave que se encontraba debajo de la pequeña maceta en la esquina de la ventana, a lado de la puerta.- parecía satisfecho con su respuesta.
- Es verdad, ayer no estaba completamente en la realidad...en fin te agradezco todo lo que hiciste y sigues haciendo por mi.
Algo en el fondo me hacía dudar, casi podría jurar que nunca mencione mi dirección, pero si algo era cierto, fue que estaba muy cansada y lo más seguro es que se lo haya dicho dormida.
De repente se puso de pie y pregunto en donde se encontraba la cocina, le indique que al otro lado del pasillo, se desapareció, para después aparecer con dos platos y vasos con jugo de naranja, puso un plato en la mesa y justo en frente, el otro. Llamaron a la puerta y mis sentidos se alertaron, para después recordar que era la pizza, me levante con la intención de ir a recogerla, pero para cuando llegue, él ya se encontraba pagándola.
- ¡Señorita!, ¡vamos a la mesa!- ordeno
- ¡Me parece bien!- dije sonriendo
Rodeo con su brazo libre mi cintura como apoyo para llegar al comedor que se encontraba a unos cuantos pasos, lo cuál agradecí, ya que el efecto de los analgésicos comenzaba a desaparecer, durante la comida, pregunto en donde trabajaba, él recordó que en un par de ocasiones había ido al bar de Joe, pero no recordaba haberme visto, le explique que por lo regular yo estaba tras bambalinas y el café de los señores Roberts no lo conocía, lo cual sugerí que lo hiciera, puesto que preparaban un café exquisito y unos muffins de chocolate deliciosos, mi sugerencia me pareció que le entusiasmo, asegurándome que la visitaría.
De pronto su semblante se torno algo pensativo, para después continuar.
-¿Qué edad tienes Emma?... ¡Claro!, si no es indiscreción.
-Para nada, tengo 23.- me observo sorprendido para después frotar su barbilla tratando reprimir una sonrisa sin éxito.
-¿Qué pasa?, me veo más vieja o ¿Qué sucede?-me causaba risa e intriga su reacción.
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El Protector
FantasySINOPSIS Las expectativas sobre mi futuro nunca fueron las más ambiciosas, sólo buscaba aunque sea una sola vez, montar una exposición de mis pinturas, seria feliz el resto de mi vida, pero dios, universo, como ustedes quieran llamarle, tenía plane...
