Capítulo 9

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| CUENCAS VACÍAS |

Después de aquella extraña conversación, que me dejó pensando mucho, demasiado, cada quien se dirigió a su casa, en mi caso solo entré a la mía cuando vi su auto desaparecer entre las calles iluminadas por pequeñas farolas

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Después de aquella extraña conversación, que me dejó pensando mucho, demasiado, cada quien se dirigió a su casa, en mi caso solo entré a la mía cuando vi su auto desaparecer entre las calles iluminadas por pequeñas farolas.

Esa noche debo decir, que no dormí muy bien, no solo por lo espeluznante de su advertencia, sino divagando en él. Azriel me intimidaba, me ponía nerviosa, era tan diferente, tan...singular. Nunca había conocido a alguien así, es demasiado interesante y yo demasiado curiosa.

Pablo entra a mi consultorio sin tocar, sobresaltándome un poco ¡Diablos! últimamente he estado muy inquieta gracias a...

— ¡Hola! – saluda tan efusivo como siempre, cuando no hacía mucho que nos habíamos visto en el almuerzo – Gruñón, te manda estos documentos – ruedo los ojos, escuchando el apodo infantil que le puso al Doctor jefe Stamati.

—La próxima vez toca la puerta puede que me encuentre con un paciente, agradece que estaba sola – respondí de mal humor por su intromisión.

— ¡Ay no te enojes! – hizo un pequeño mohín, que lejos estaba de parecerme tierno. ¡Estaba de los nervios! aunque he tratado de relajarme con mis compañeros, de evitar ser tan paranoica, esa sensación no se va.

—Es enserio Pablo – lo mire seria.

—Bien, bien, disculpa – respondió alzando sus manos, como si me quisiera serenar — Mejor me voy antes de que me saques a patadas – dejo la carpeta sobre mi escritorio y salió tirando la puerta.

Me tallé la frente con los dedos rehusándome al estrés. Voy a calmarme, siempre fui una mujer muy pasiva, tranquila, ahora no es el momento de alterarme por todo. Respiré hondo, llenando mi cuerpo de aire fresco, y abrí la carpeta que mi jefe expresamente había mandado.

Descubrí el informe que hace unos días le entregué, al parecer ya lo había revisado, tenía algunas recomendaciones, pero en general había buenas críticas de su parte. Sonreí por primera vez en el día, nada me gustaba más que valoraran mi trabajo, sobre todo porque este, en especial, me costó bastante, aún recuerdo esa sensación de que te corten la respiración, mientras te sientes impotente...

Y como olvidar, las fabulosas recomendaciones de mi Poli favorito.

Su sonrisa socarrona inunda mi mente, cuando le reclamé como niña berrinchuda que me había quitado la paz de mis días. Me sonrojo de solo pensarlo, no entiendo cómo puedo llegar a comportarme tan inmadura cuando quiero, pero no está dentro de mis manos, Azriel construye y destruye cuando quiere una confianza efímera, vacilante y delirante, entre los dos.

Me lo he topado algunas veces hablando con Willians, parecen buenos amigos, incluso me atrevo a decir que su personalidad cambia un poco junto a él, abre su ser como si estuviera en casa, en su hogar, haciendo que ambos reaccionemos de una forma confusa, hace que yo olvide la advertencia y la razón solo con su sonrisa, con la insidia mortal tras sus oscuras pupilas.

Enigma De SangreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora