Una psiquiatra llevada por sus pasiones se adentra a un oscuro mundo lleno de secretos manchados de sangre y deseo, de dónde tratará de escapar a como dé lugar llevándose consigo varias sorpresas. Entre ellas, un hombre con una alma enardecida, que...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Una fuerte discusión me sacó abruptamente del mundo de los sueños, de la calma que rodeo mi inconsciencia después de días tortuosos. regresándome a la realidad que ahora debía enfrentar.
Abrí mis ojos lentamente, acostumbrándome a la escasa luz que entra por la ventana, el día parece tan tormentoso como los gritos que continúan perforando mi cabeza.
Rápidamente me levanté, pero no me dio tiempo a arrepentirme, cuando un fuerte dolor azotó mis costillas fracturas ¡Diablos! debía tener más cuidado, se me olvidaba que apenas ayer estaba en una cama de hospital en estado de shock por todo lo que me sucedió. No solo por el terror que sentí al casi estar en brazos de la muerte, sino por la inesperada declaración de Azriel. Nunca imaginé que llegaríamos a este punto tan rápido, ha pasado muy poco tiempo y se sienten como años, la inexplicable conexión que tuvimos desde un primer momento es...increíble.
Tan increíble como que al fin pude probar el sabor de sus labios, siendo él quien veló mis sueños. Aunque por lo que veo, asi como llego tan rapido ayer, desapareció.
Término de recomponerme, para caminar hacia donde los gritos se escuchan, bajando lentamente las escaleras sosteniendo mi pecho con suavidad. Encontrándome con una escena más que caótica, Sara se mantiene seria en un rincón de la estancia, mientras Pablo vocifera a gritos con la rubia sosteniendo su brazo firmemente frente a un enojado George.
— Me importa muy poco su trabajo ¡Yo me largo! No pienso pasar un minuto más en esta mierda de ciudad — exclama el rubio con vehemencia, sin importarle la mirada atónita de todos los presentes — Casi tenemos que ir a verla a una mísera morgue y todos siguen como si nada hubiera ocurrido. Mi novia no ha parado de llorar los últimos dos días, porque esto también nos involucra a nosotros — reclamó atrayendo a Amber hacia su costado, como si quisiera protegerla de todos, y aclarando mis sospechas de los últimos días.
No perdieron el tiempo en formalizar su relación...
Hasta ese momento me di cuenta de que hablaban de mí y no me sorprendió más que la actitud tomada por el chico pacifico y risueño que aparentaba ser. Creo que todos en la sala estamos igual de sorprendidos, entre ellos George que siempre había pensado que solo era un niño inmaduro con ganas de salir de las garras de su familia.
— El niño mimado por fin salió del cascarón — murmuró burlesco el pelirrojo — Aunque no te servirá de mucho, aquí todos están bajo mi responsabilidad y me importa muy poco de donde vengan. Ustedes firmaron un acuerdo para venir hasta aquí y lo van a cumplir— demandó en voz alta, esperando que nos quedara muy claro a todos.
— No, nos van a tener acá como becerros esperando el matadero. Esto es una completa mierda y tu no eres nadie para... —
Interrumpí al rubio entrando por completo a la sala, haciendo que de inmediato todos pusieran sus ojos en mí, en especial Pablo que parecía querer matar a todo el mundo, sus ojos azules estaban más oscuros de lo que recordaba, tenía una mirada opaca, podía ver el miedo y la incertidumbre quemando sus entrañas. Ciertamente, se debía a mi posible muerte y los asesinatos que han estado rondando esta ciudad, por los que he podido evidenciar un destello de terror que ahora compruebo en todos los presentes.