13.

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El castaño levantó temprano a penas los rayos del sol iluminaron su morada, se vistió a tiempo récord con su típico gorrito de lana y salió, pero no sin antes dejar bien cubierto al pelirubio para que no pasara frío. Tocó con su mano su frente verificando que no tuviera fiebre y suspiró aliviado al notar que su temperatura corporal no era la de un horno encendido.

Tomó su costal y su cuaderno con su único dibujo para ir a la exposición de arte en el antiguo cuartel en el centro de la ciudad. Pues según lo planeado; primero iría a recoger la mayor cantidad de botellas para dejarlas en la bodega del abuelo Kim, empezando por barrios de buenas familias, aunque internamente rogaba que al llegar no lo tomarán como ladrón y llamen a la policía. Luego, iría a presentar su dibujo con la esperanza que alguien lo compre sin juzgar su apariencia.

Jimin dejó una nota a su amigo avisándole que intentaría llegar lo más pronto posible, y que su amigo MinJae, otro indigente y beta que vivía a unas cuadras más lejanas de su callejón, vendría a entregar un poco de comida.

Caminó a prisa desgastando más sus zapatos agujereados que lastimaban un poco sus pies. Jimin se detuvo a hurgar en los contenedores, recogiendo varias botellas de vidrio de vino costoso, plástico y cartones enormes que al parecer eran de televisores de alta gama, ese era el lujo que algunos podían tener.

Estuvo tan concentrado en sus búsqueda que no se percató de la persona que se acercaba, siendo una dulce voz la que llamó su atención.

- Pensé que no volverías - dijo la hermosa mujer a unos metros del castaño - No te había visto desde hace días - mencionó mientras lo miraba aplastar las botellas para luego meterlas en su costal - Guarde las botellas de estos días para ti - dijo captando la atención del omega quien miró el par de fundas floreadas en sus manos, se acercó un poco desconfiado por su buena actitud.

El castaño mordió su lengua no queriendo ser un maleducado pero, quería saber el porque hacía esas cosas por él, pues la deuda de la anciana, aunque sin  serlo o tomarlo de esa manera, fue saldada con la funda entregada semanas atrás, olvidando así el asunto. Sin embargo, antes de preguntar, una voz gruesa detuvo sus acciones, siendo un alfa acercándose protectoramente a la omega.

Jimin reconoció las facciones de aquella persona.

Era el tipo golpeado que ayudó en el puente.

- ¿Qué crees que haces Min Suran? - regaño el alfa a la mujer - Esas personas pueden hacerte daño. - dijo mirando con desprecio al castaño.

Maldito prejuicioso.

- ¿Disculpa? - dijo el castaño incrédulo y entre dientes guardando compostura  antes de moler a golpes a ese alfa estúpido.

- Te disculpo. Ahora, largo - ordenó el alfa sin usar la voz de mando pero su tono si causaba estragos a cualquiera que lo escuchase - Antes que llame a la policía. Los de tu tipo son peligrosos y unos delincuentes aprovechados - dijo mientras sostenía  el brazo de la omega para llevársela a casa - No te vuelvas acercar.

El castaño se quedó sin saber que decir o actuar, el alfa mal agradecido acaba de humillarlo e insultarlo siendo él quien lo ayudó cuando estaba mal herido - Menuda mierda de persona - bufó tomando su botín llevándose a la bodega no queriendo perder su valioso tiempo.

Se demoró un poco debido a la fila de personas que querían intercambiar sus hallazgos con monedas, parecía ser un día ajetreado.

- ¡Joven Jimin! - sonrió el anciano al mirar al castaño - Es un gusto verte - dijo mientras pesaba sus costales para llevárselos dentro de la bodega - Es un buen número - entregó varias monedas al omega despidiéndose con una reverencia pues la fila seguía.

Un Omega con mal olor. [Yoonmin]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora