AMO EL DRAMA, SI NO LES GUSTA PUEDEN PASAR DE ESTAR HISTORIA, ESTÁN EN TOTAL LIBERTAD.😃
Un omega con marca dejado en la intemperie.
Yoongi un médico reconocido que ayuda a omegas a curar el dolor y agonía de un
lazo roto.
¿Un vagabundo? ¿Un médico...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
La punta de sus dedos tocaban el pasto, y con su mano izquierda delineaba con delicadeza sobre las letras grabadas en aquella lápida, esa superficie áspera e irregular. Tenía fuertemente agarrado aquel ramo de rosas blancas con un filo de color azul en sus pétalos, se sentó frente aquella piedra sin importar que su ropa se ensuciara, o las hojas secas que caían de los árboles y eran arrastradas por el viento se pegaran a su traje, solamente quería visitarla y sentirla cerca una última vez.
Miró a su alrededor, todo era tan solitario, otras lápidas decoradas con flores marchistas, hierbas crecidas que no dejaban ver el nombre de las personas que descansaban en paz, que cayeron en un sueño eterno - ¿Cuándo moriré? - se preguntó el mayor, pues todas las personas que están allí fueron arrebatadas de imprevisto, como si se tratara de soplar una vela y apagar la llama, así de rauda era la vida.
Un cerrar de ojos que te haría descansar para siempre, una risa que nunca más se volvería a escuchar, y el silencio sería el único recuerdo de alguien que solía causar un alboroto - Es tan inesperado, ¿no es así? - preguntó el alfa con una sonrisa de lado, cambiando las flores que había perdido su lozanía por otras, las favoritas de su omega - Ni siquiera pude mirar tu sonrisa una última vez - sus ojos ya no se llenaban de lágrimas, quería llorar, pero simplemente no podía, no frente a ella, se lo había prometido - ¿Lo hice bien? ¿Lo logré? - susurró el alfa con sus puños cerrado apoyados en el pasto - ¿Pude hacerte feliz? - preguntó el mayor intentando desatar ese nudo en su garganta - Estoy intentando acercarme a él - contó sentando con sus piernas cruzadas en mariposa - Es tan difícil como tú - soltó una risa sin mucho ánimo - Acercarme es todo un lío - miró al cielo despejado, algunas aves volaban en lo alto - Envidio no ser tan libres como ellas - pensó el mayor con una sonrisa de lado para luego suspirar y jugar con el césped donde se encontraba sentado, arrancando a veces algunas hierbas - ¿Recuerdas nuestra primera cita? - preguntó el alfa con una ceja alzada mirando aquel objeto inerte de piedra - Cuando te lo pedí me gritaste por haber tardado tanto, por ser un distraído con respecto a tus sentimientos, por estar más concentrado en amar a otra persona que simplemente no era para mí, que no me miraba de la misma forma y que su tiempo, su corazón, no me pertenecía. No éramos la pieza del mismo rompecabezas - negó con su cabeza moviéndola de lado a lado - Hye siempre lo supo, ¿sabes? - dijo el alfa - Pero era un idiota, un necio que no veía más allá y casi pierdo a la mujer de mi vida, o más bien, fui un estúpido que no supe valorarte cuando estabas a mi lado, un mal amigo que no supo cuidar tus sentimientos, que no consideró que cuando te hablaba de otra persona te rompía cada día, un poco más - sintió una leve punzada en su pecho - Un alfa tonto que no pudo amarte como lo merecías - dijo con su voz temblorosa - Pero siempre pensaste en mí, ¿cierto? - una suave brisa golpeó su rostro - Me amaste tanto, eligiendo siempre lo que me haría feliz a pesar que eso te destruyera, te doliera hasta lo más profundo del alma - no pudo contener un sollozo, tenía tanto que decirle pero ella ya no estaba, y ese era su castigo - Me lo merezco, ¿cierto? - su cara se deformó por el dolor - Mi castigo es amarte cuando ya no te tengo, cuando ya no puedo decírtelo, cuando mi corazón ya no late en sincronía con el tuyo - su frente tocó el suelo negando mientras lloraba con fuerza - Cuando mis te amo son susurros llevados por el viento, palabras llenas de sentimientos que no llegarán nunca a la persona correcta, que jamás podrán disfrutar tu oídos aquellas palabras que tanto anhelabas que te dijera - golpeó con su puño el césped - ¿Aún puedes amarme desde el cielo? - preguntó el alfa sin recibir una respuesta, algo que jamás pasaría - Sigo dibujando, pintando todo los escenarios posibles... - dijo el hombre limpiando sus lágrimas que nublaban su vista, pero no servía de nada porque caían más sin parar - Donde estamos juntos , viviendo felices, una familia que jamás tuvo que separarse - dijo levantándose un poco débil por todo esa abrumadora situación que se repite hace años cuando cae llega el día, ese día donde el lazo del destino se rompió, y uno de los protagonistas no pudo terminar su historia, un final feliz que no se escribió - Jung Kook vendrá pronto - miró el reloj en su muñeca - No quiero hacerlo enojar - sonrió con tristeza - Hoy decidí decirle la verdad, Jyu - dijo un poco emocionado - Lo que más deseo antes de morir es que mi hijo me diga alguna vez, papá.