Hermione miró confundida al chico, para después de unos segundos darse cuenta de lo que estaba pasando.
- ¡¡AAAAAAAAH!!- gritó ella en vano.
Empezó ella a pegar patadas, o al menos a intentarlo, pues poca era la movilidad que le permitía la posición en la había aprisionado el Malfoy.
Al ver que seguía gritando, el chico no pudo más que taparle la boca con una de sus manos, a lo que ella respondió intentando morderle, con la mala suerte de que éste mantenía el otro brazo apretado sobre su cuello, impidiéndole moverse y eliminando con ello el oxígeno que llegaba a sus pulmones poco a poco.
- Quieta, Granger. -susurró él con voz entre amenazante y cansada mientras liberaba su cuello del aprisionamiento que tenía sobre él con el antebrazo y se limitó a inmovilizarla con la mano, sin poner en peligro su bienestar.
Los ojos de la chica empezaron a vagar a su alrededor buscando algún tipo de ayuda, y apartó su rostro hacia un lado para poder ver su varita, que descansaba a pocos metros sobre su cama.
- Ni lo pienses, sangre sucia. ¡Accio varita! -ordenó Draco con voz firme, y la morena se estremeció al escucharlo.
La varita llegó a la mano con la que sujetaba su cuello, el cual liberó para poder lanzar el objeto fuera del alcance de la castaña, cerca de la puerta.
Con los nervios a flor de piel la chica escuchó delante de ella, aunque no lo pudo ver porque el rubio hacía con su presencia que su visión de su habitación fuera reducida, cómo caía la varita con un sonido de rendición total.
- ¿Qué quieres? -preguntó ésta, una vez el chico apartó la mano de su boca y se hubiese recompuesto.
- Quiero que te vayas a otra habitación. -exigió él.
La petición le parecía demasiado simple para que Draco hubiera entrado de aquella manera a su habitación, y ella lo miró levantando una ceja.
- ¿Qué demonios? No pienso mudarme, menos después de haber terminado de decorar, sólo por un capricho estúpido de un estúpido caprichoso. -respondió ella orgullosa mientras alzaba la barbilla todo lo que la mano del chico apretando su piel le permitía.
"- Es mona, con las mejillas sonrosadas, y parece tan frágil... ¿¡Qué demonios estoy pensado?!"- batallaba el Slytherin en su mente.
- No entiendo por qué te cuesta tanto cambiar de cuarto, viendo lo poco que te ha costado cambiar de novio -comentó él, notando una punzada de celos en sus palabras.
La verdad era que no había conseguido olviar su entrada tardía al Gran Comedor, y no entendía por qué.
Se apartó de Hermione como si hubiera recibido una descarga, con la confusión y el miedo a sentir algo alejado del dolor y el odio pintados en su rostro. Se dio cuenta de pronto de que algo dentro de él estaba cambiando, y durante un segundo el pánico de cambiar recorrió su cuerpo entero haciendo que un escalofrío recorriera todo el largo de su espalda.
La joven Granger permanecía en el sitio, mirando asqueada cómo el chico se miraba las manos, como intentando averiguar qué era aquello que estaba notando. Casi sintió lástima por la mirada desesperada en los ojos del rubio, pero aprovechó ese momento de debilidad para correr hacia su varita. Era evidente que no merecía su pena, que no había conseguido superar la necesidad de meterse en los asuntos ajenos.
- ¿De verdad crees que siento la imperiosa necesidad de contarte mi vida palabra por palabra? ¡No te metas en mis asuntos! ¡Expelliarmus! -gritó la muchacha apuntando al mago.
- ¡Protego! -respondió él casi al instante, saliendo de su especie de lapsus nada más escuchar el ataque, demostrando que era un mago verdaderamente bueno- ¿de verdad es necesario todo esto? ¡Sólo escoge otro cuarto! ¡No me importaría tu vida si no me viera en la posición de escuchar cómo... "trasteas" con alumnos justo detrás de mi pared!
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Blonde disaster (dramione - editando)
Fanfiction¿Qué pasa cuando un Slytherin y una Gryffindor se enamoran? Pues qué va a pasar, que los orgullosos Slytherin no permiten que uno de su familia se vaya con un impuro. Eso pasa. ¿Pero podrán Hermione y Draco pasar por encima de las serpientes?
