Capítulo 15.- Malos recuerdos y grandes plenilunios -editado-

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Miró al Malfoy durante un par de minutos, intentando acostumbrarse a la imagen que le devolvía la realidad.

El que hace un tiempo había sido un gran mago, respetado y hasta temido, siempre con una perfecta y blanca sonrisa en los labios y una mirada de superioridad, ahora era sólo un hombre ligeramente encorvado sobre la mesa del bar, con los dientes amarillentos, ojeras bajo los ojos y una barba incipiente que nunca habría esperado ver en él.

"Normal, lleva más de medio año encerrado en Azkaban. Sirius vino igual"- pensó ella, una punzada de dolor recorriéndole la columna vertebral al acordarse del padrino de sus mejor amigo, quien había sido de sus principales aliados en la Órden del Fénix.

- Hermione...- murmuró, más para sí que para ella, quien sabía lo escuchaba atentamente.

- Lucius. Pensaba que seguirías en Azkaban, por lo menos hasta el día de tu muerte.

- Debería, y de hecho sigo en Azkaban. He pedido un permiso, y los motivos han hecho a los jueces que me den la libertad, solo por unos pocos días, los suficientes como para enterarme de muchas cosas, algunas de las cuales deberías saber. Tú... tú, y Potter. He hablado con Pansy antes de venir aquí. Créeme cuando te digo que si no hubiera sido porque te has entrometido, ni me hubiera acercado a Hogsmeade. Me ha dicho que Draco siente algo por ti, por una... Maga, de Gryffindor- dijo carraspeando, y ella pudo notar que lo que iba a llamarla distaba mucho de ser "maga", pero su fuerza de voluntad fue suficiente como para controlarse- En otras circunstancias, como ya te he dicho, si esto no fuera cierto, no habría venido, y habría mandado a mi hijo alejarse cuanto pudiera del colegio, pero sé que un Malfoy no abandona a quien ama ante los malos tiempos, y si le dijera que se fuese sin ti se negaría.

>>No he querido decirle a Potter que venga por una razón sencilla; probablemente me mataría antes de sentarse. La estúpida de la hermana de Cissy mató a su padrino, y tengo la impresión de que culpa a todos los Malfoy y Black por ello. Granger, los mortífagos a los que no apresaron a tiempo están buscando la piedra de la resurrección. Quieren revivir al señor Tenebroso.

Sintió su pecho oprimirse cuando escuchó aquello, y trató de hacer memoria hacia el momento del fin de la batalla. Recordó con claridad las palabras de Harry: "He tirado la piedra en el bosque. No la necesitaba".

Notó una gota de sudor frío recorrer su frente desde la raíz de sus cabellos, fuera fruto del calor de la estancia o de los nervios, así que decidió conseguir más información por parte del rubio que seguía pareciendo falto de ganas de hablar con lo que él seguramente seguiría creyendo una "sangre sucia".

- ¿Cómo podemos evitarlo? No se puede usar sólo la piedra para revivir, recuerde los cuentos de Beedle el Bardo: como mucho conseguirían atraer su espíritu, y no les sería útil.

- No hace falta ser muy listo, señorita Granger, para saber que se necesitan más ingredientes. -aquella vez no pudo contener una sonrisa superficial ante su claro desconocimiento- Uno de ellos es sangre de unicornio que, como sabe, alarga la vida, o en nuestro caso da más tiempo para que el espíritu se mantenga en este mundo. Y el otro es un fragmento de la piedra filosofal, cosa que me temo ya poseen.

- ¿Cómo? Nicolas Flamel era el único poseedor de la piedra.

- No, no era el único, pero no venimos a hablar de esto. La que es única es la piedra de la resurrección. No quiero que a mi hijo le pase nada mientras esté en el colegio. Encargaros de conseguir esa maldita piedra, y todo estará bien. Ahora-

- ¡Herms!

El estridente grito de la muchacha hizo que Lucius girara la cabeza hacia el lado contrario para que su rostro no fuera descubierto por la pelirroja, quien seguro no sabía de la puesta en libertad momentánea del Malfoy.

Blonde disaster (dramione - editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora