Las demás clases transcurrieron sin más incidentes, aparte de los cuchicheos y las extrañas miradas que los alumnos del último curso de Gryffindor y Hufflepuff le lanzaban a la joven Granger por su ausencia a Runas Antiguas, aunque nadie pareció tener el suficiente coraje para preguntarle la razón.
Cuando las horas de la mañana terminaron, Nymphadora Kaigsmort, Drars Flew, Dean Thomas, Hermione Granger, Draco Malfoy, Daphne Greengrass, Luna Lovegood, Cho Chang, Zacharias Smith y Hannah Abbot se dirigieron al despacho de la profesora McGonagall.
- ¿Contraseña?- preguntó la gárgola que aún se encargaba de proteger la puerta del despacho.
- P.E.D.D.O.- contestó Luna, tras lo cual el animal de piedra emitió un ruido de asentimiento y les abrió paso a las escaleras.
- Adelante, pasad- dijo la antigua encargada de la casa de los Gryffindors- bueno, hoy quería comentaros dos cosas. Una es la triste noticia de que dos alumnos, la señorita Nymphadora y el señorito Drars, abandonan el colegio, con lo cual también la responsabilidad de ser prefectos, la cual asumirán con mucho gusto Hannah y Zach. La otra es que, por motivos de seguridad y a petición de los mismos profesores, desde ahora y en años venideros dejarán de ser los maestros los que patrullen los pasillos por las noches, y serán los prefectos los que asuman la responsabilidad de llevar a cabo dicha tarea. Así pues, no puedo dejar que un solo alumno patrulle un ala entera del castillo, así que os he puesto por parejas. A saber: Zach y Luna, Cho y Dean, Hannah y Daphne y Draco y Hermione- cuando éstos últimos se vieron dispuestos a replicar, ella se adelantó- sin quejas. No cambiaré de parecer sobre ustedes. Y ahora, regresen a donde tengan que estar.
McGonagall volvió sus ojos a los pergaminos que robaban su atención antes de que ellos entraran, lo que hizo que los prefectos salieran del despacho, no sin tener que soportar las quejas de dos de ellos.
Horas después ese mismo día, concretamente rondando la medianoche, Hermione y Draco se encontraban paseando en completo silencio por los desiertos pasillos del colegio, molestando de vez en cuando a cierto fantasma o cuadro con la potente luz de sus varitas e intentando no despertar a los demás alumnos con sus constantes burlas hacia el otro.
- Con una Gryffindor me tenían que poner. McGonagall está cada día más loca- susurraba molesto el chaval mientras caminaba intentando no hacer ruido.
- Pues a mí me han puesto con un idiota presumido, y no armo un drama por ello, aunque tampoco me haga mucha gracia, ¿sabes?- contestó ella, su buen humor disipándose por momentos mientras fulminaba al Slytherin con la mirada.
- Yo no soy presumido -respondió éste visiblemente ofendido.
- Por supuesto que no. Ni presumido, ni rubio, ni Slytherin... -enumeró la chica rodando los ojos.
Draco se acercó sigiloso como una sombra a la espalda de la chica y, con una sonrisa cargada de sarcasmo y excepticismo la empujó contra la pared, con la fuerza suficiente como para que ella se quedara confusa, pero no tanta como para que le hubiese hecho daño.
El muchacho se acercó tanto a ella que que sus pechos se tocaron, y sus caras quedaron separadas por tan poca distancia que un débil gemido por parte de la chica no pasó desapercibido, y él trató de juntarse más, cuando Hermione ladeó la cabeza fuera de su alcance e intentó separarse, tratando de ocultar una tímida lágrima que recorrió su mejilla. Esto no podría estar pasándole, no otra vez.
- ¿Estás bien? -preguntó desconcertado apartando la pequeña gota salada de su rostro.
- Suéltame -espetó mientras se agitaba en sus brazos. Cada vez que él la tocaba, una pequeña descarga recorría su cuerpo y dolía cada centímetro de piel por el que pasaba.
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Blonde disaster (dramione - editando)
Fiksi Penggemar¿Qué pasa cuando un Slytherin y una Gryffindor se enamoran? Pues qué va a pasar, que los orgullosos Slytherin no permiten que uno de su familia se vaya con un impuro. Eso pasa. ¿Pero podrán Hermione y Draco pasar por encima de las serpientes?
