Capítulo 1.- Parejas felices y una rana de chocolate.

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Hermione se levantó aquella mañana con una sonrisa de oreja a oreja, recordando que aquél sería el primer día de su último año en Hogwarts. Sonrió cuando recordó que volvería a encontrarse con todos los amigos que no pudo ver durante las vacaciones: Dean, Neville, Luna, Ginny...

Saltó con energía de la cama para revisar que todo en su baúl se encontrara en su sitio y, en efecto, todas las cosas que a conciencia había preparado la noche anterior se hallaban colocadas tal y como ella había asegurado. Tras confirmarlo, fue corriendo a su armario.

Era raro que, la niña que siete años atrás ni imaginaba ponerse algo que no fuera su túnica, tuviera entonces el armario lleno de ropa muggle, siendo así vestidos cortos, pantalones, camisetas y demás vestimenta que las chicas de su edad utilizaban y se habían retrasado años en llegar a tocar su piel.

Eligió algo sencillo: unos pantalones vaqueros ajustados y una camiseta verde con el logo de ''My Chemical Romance'', un grupo de música muggle que había empezado a escuchar recientemente. Se alisó el pelo con una poción alisadora que Ginny le había mandado en verano, junto a unas cuantas cajas de grageas de todos los sabores y ranas de chocolate. Guardó su túnica y su varita, las cuales había comprado unas semanas antes al igual que sus libros y los demás materiales que ya se sabía de memoria y que le eran necesarios para aquél curso, y se dispuso a irse.

Cogió el pesado objeto y salió de su habitación. Caminó por el pasillo y se paró frente a la puerta del salón. Entró, cogió de la mesa un vaso desechable lleno de té y una tostada con mermelada y salió con prisa.

- ¡Adiós papá, mamá!- se despidió contenta.

- Adiós cariño- respondieron éstos a la vez, con una sonrisa.

A la bruja aún se le hacía raro mirar a sus padres después del tiempo que pasó sin ellos cuando fue en busca de los Horrocruxes con sus amigos, pero se sentía muy dichosa por el mero hecho de seguirlos teniendo a su lado. Al principio le fue difícil convencerlos, pues no había que olvidar que eran un par de muggles a los que sin aviso previo se les presentaba una hija de 17 años, maga y salvadora de su mundo, pero acabaron entendiendo, después de numerosos hechizos y recuerdos, que todo aquello era cierto.

Salió de la casa y miró a ambos lados para asegurarse que no había nadie curioseando antes de desaparecerse y aparecer en la estación.

- ¡¡¡HERMS!!!

El grito resonó por el lugar, y sólo le dio tiempo a la chica a girarse antes de sentir a la menor de los Weasley abalanzarse sobre ella, casi tirándola al suelo.

- Gi-Ginny... -consiguió articular mientras enderezaba su espalda y le devolvía el caluroso abrazo. Ah, cuánto había echado de menos al torbellino pelirrojo.

Cuando se recuperó del susto, vio que su amiga estaba acompañada de Harry Potter, si es que se puede decir ''acompañada''; él estaba rodeado de unos cuantos niños que le pedían autógrafos e historias de cómo había vencido al 'mago más malvado de la historia'. Todos querían saber si era cierto aquello que sus padres les contaba antes de dormir, la alucinante historia de tres amigos que, contra todo pronóstico y con medio mundo mágico en contra, les habían salvado de su perdición. Mientras, él intentaba escaparse para irse con su novia.

- ¡¡Ginny!!

La pelirroja se vio arrastrada por Luna hacia un grupito de niños en su primer año de Hogwarts, todos impecablemente vestidos con sus túnicas pero con extraños avalorios hechos a mano por la rubia Lovegood, y Hermione pronto quedó sola en el andén.

Se encogió de hombros y entró en el tren, buscando un vagón vacío, pues no le apetecía para nada encontrarse con Ginny y Harry, o Luna y Neville acaramelados. No tenía nada en contra de sus felices y enamorados amigos, pero nada peor para una lectura tranquila en el tren que dichos 4 haciendo ruiditos.

Blonde disaster (dramione - editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora