2. No lo hagas

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Demian en multimedia 

¿Acaso era el único idiota de malhumor hoy?

Puede que solo sean los nervios que me atacaban por la próxima pelea, me encontraba en momentos decisivos de mi carrera, ya era un hombre de 22 años y sentía que me quedaba atrás, aunque e logrado bastante en estos cinco años de boxeo, Félix me había salvado la vida, literalmente.

Félix era un padre para mí, él me había enseñado demasiado, me instruyo en el boxeo para que yo aprendiera a canalizar las cargas de mi vida en el deporte, sin dañarme ni dañar a mi entorno tan jodido.

Poco a poco, el box tomo un camino en mi vida, volviéndose mi trabajo y mi descanso también.

Ahora, me encontraba viajando a mi casa de campo, es más bien, un pequeño rancho, lo utilizaba para distraerme y descansar antes de mis peleas importantes.

Allí podría descansar tranquilo, lejos de la ciudad y los ruidos molestos, llegando a mi casa vi que James estaba en la puerta, esperándome, solo significaba una cosa, problemas.

- ¿Qué sucedió?

-Encontramos a alguien en tus tierras, cerca de la salida del bosque.

- ¿Quién mierda se atrevería? Enserio no estoy para esto hoy, encárgate tú, ve que quería y deja que se largue o que se yo.

-Creo que podría interesarte a ti resolverlo, es una chica, muy bella pero esta asustada, no quiere hablar, estaba inconsciente y golpeada.

No es que yo fuera un sensible, pero si lo que James decía era cierto, esa muchacha no buscaba robar ni hacer daño, quizás solo buscaba ayuda.

-Me encargare yo mismo, llévala a mi oficina, estaré ahí en 5 minutos, estoy molido-

El desapareció entre las habitaciones del primer piso, mientras que yo me dirigí a mi cuarto a ponerme algo más cómodo, intrigado por lo que mi mejor amigo me había dicho, nadie entra a mis terrenos, no creo que esta chica sepa donde o  con quien estaba, pero me causa bastante curiosidad conocerla.

Mi oficina era oscura, pero lograba verla perfectamente, morena, curvilínea, labios gruesos, además de unos grandes ojos que reflejaban mucho temor, podía verlo.

Era una chica hermosa, no conozco el porque, pero me incitaba una sensación de protección, quizás su mirada suplicante hizo latir un poco mi corazón.

-¿Qué hago aquí?¿Me quieres hacer daño?

Sus preguntas me sorprendieron, pero lo disimule bastante sentándome en la esquina de mi escritorio, si era un idiota, pero ¿dañarla?

-Tu deberías saber que haces aquí, tu viniste hasta mis terrenos, respondiendo tú otra pregunta ¿Tengo razones para hacerlo? ¿Yo creo que no, cierto...?

Deje la pregunta en el aire para obtener su nombre, pero nada salió de su boca, simplemente agacho el rostro y limpio una lagrima lastimera que salía de sus ojos.

-Necesito tus medidas de ropa, mandaré a James por ropa para ti, te quedarás aquí- Vi sus intenciones de rechistar, así que hablé nuevamente para callarla

-Estas en mi casa, mi nombre es Demian y no dejare que te vayas así, obviamente huyes de algo o alguien, además te diste un buen golpe, le pediré al doctor de la ciudad que venga a hacerte un chequeo- le explique, tomando mi celular para marcarle al doctor de mi familia.

Repentinamente ella saltó sobre mi, intentando quitarme mi celular antes de que yo pudiera hacer la llamada logrando que nuestras respiraciones se mezclen y nuestros torsos se unan.

-Si quieres ayudarme, por favor no lo hagas.


Hey❤ ¿Desde donde me leen? 

Viviendo con la bestiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora