Al sentir que "La bestia" había llegado a casa, me armo de valor para hablar con él, ya sabía quién era porque lo había buscado en internet, me sentía mal por eso, pero, vamos, vivía en la casa del hombre, por lo menos ya había chismoseado algo de él, ya que, él no me habla hace días.
Me sentía algo culpable al respecto, pero el se había portado pesimo conmigo, incluso dejandome un gran moreton en mi brazo, si tan solo hubiera escuchado mi explicación.
Al entrar a la nada pequeña oficina me sentí pequeña, el valor se había ido, espero que el respete mi decisión y deje que me vaya.
-Quiero irme-
-¿Solo así?¿No hay razón?
-¿Te parece poco? Además, no tengo por qué darte explicaciones, soy libre de irme.
-Ajam,-
-Se que me ayudaste demasiado, pero debes entender que ya puedo tomar mis decisiones, ya no deseo estar aquí y ser una molestia para ti, sé que tendrás una pelea pronto y no quiero interrumpir tus rutinas.
-Podrías hacer ejercicio conmigo.
Él lo había dicho distraídamente sin la intención de dañar a la chica, pero a ella le había llegado a su dolido corazón, como un insulto, con la intención de hacer notar su gordura.
Después de darse cuenta del silencio de la hermosa mujer frente a él, pensó que lo que había dicho sonaba realmente mal.
-Yo... lo siento, no lo decía de esa forma, podrías ayudarme con mis rutinas y acompañarme mientras entreno- Dijo pausadamente mientras se paraba de su silla, parándose frente a ella tomándola de la barbilla-Soy muy estúpido, un idiota.
-Tranquilo, no eres el primero en decirme que necesito ir al gimnasio, quizás tienen razón.
-Hey, claro que no, eres muy hermosa, eso no puede cambiarlo nadie, tienes unas curvas que calientan a cualquiera, y soy muestra de ello mujer.
-Siento lograr lastimarte,yo solo perdí los estribos, estuve celoso de James, además llevas días sin hablarme.
-¿Celos? El solo es un amigo, además, no haciamos nada malo.
-¿Nada malo? Me ignorabas por el, mientras yo me derrito por ti.
-Demian, te lo diré solo esta véz, yo soy la que se derrite por ti, desde que te conocí.
El, se acercó más a mí, uniendo nuestras bocas, sincronizadas en un beso, tenia el sabor a whisky en su boca, pero sus labios eran una mezcla de volumen y suavidad, era un beso perfecto.
Él la había besado ¡La bestia me besó!
Al separarnos por falta de aire, el unió su frente con la mía, dándome una tranquilidad hermosa, estaba nerviosa, pero había disfrutado ese beso cada segundo.
-Estás borracho y te arrepentirás mañana- le dije en un susurro con una sonrisa en mi cara.
-Jamás lo olvidaría, esperaba hacer esto hace días, solo no quería incomodarte, me gustaste desde el primer instante Arlet, eres preciosa.
Estaba segura de estar muy sonrojada en este momento y el calor en sus mejillas lo aseguraba.
El era un hombre muy apuesto para mi y me siento halagada por sus palabras.
-No te vayas, ¿sí?
-Pero estoy mo...
-Ni lo digas eh, si no quieres quedarte por mucho, por último, quédate conmigo hasta mi pelea en dos semanas, luego te dejaré marchar y podrás hacer lo que desees.
-Esta bien, vamos a dormir ahora, estas borracho y ya es tarde.
-Pero no me vayas a dejar solo, tu no me vayas a dejar.
Él seguía repitiendo lo mismo, me dejaba pensativa su petición, el estaba pidiéndome algo así cuando él podría tener todo, no creo que alguien pudiera abandonarlo en algún momento, él tenía todo lo que una mujer quisiera tener, inclusive yo.
Lo ayude a subir hasta su habitación, al recostarlo en la cama, saque sus zapatos y me dispuse a salir de la habitación, pero una gran mano tatuada enrosco sus dedos con los míos, uniendo nuestras manos.
-Quédate conmigo esta noche
*
*
*
¿Que creen que hará Arlet? Comenten y dejen su voto su les gusta la historia, actualizaré cada ves que pueda, besos
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Viviendo con la bestia
RomanceUna huérfana, deseando encontrar libertad terminó viviendo con la bestia