3. Otra vez

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Él me miro sorprendido sin moverse un centímetro, no debí hacer eso, que vergüenza, quedamos muy cerca el uno del otro, sonrojándome al instante de mirarlo a sus ojos, dándome cuenta que su boca estaba frente a la mía.

- ¿Qué fue eso? ¿De quién te escondes? Puedes confiar en mi- Dijo susurrando mientras alejaba un mechón de mi cabello

-Yo..yo no sé qué decirte, solo no lo hagas, por favor, sino me encontrarán.

-Esta bien, pero no te moverás de esta casa, si no puedes confiar en mí, menos podrás llegar a la ciudad sin ayuda.

Expresó al levantarse poniendo un rostro serio, me sentí un poco mal al no confiar en él, cuándo el solo quería ayudarme, otra vez estaría encerrada, ahora de una forma diferente pero no podría salir de aquí mientras en el orfanato estuviera la alerta por mi desaparición, me aterraba que Carmina me encontrará.

-No puedo quedarme aquí, debo irme 

-¿Acaso tienes otra opción?- me dijo, aunque sonará borde, tenía razón.

-Acompáñame, esta será tu habitación, la mía es la puerta de enfrente, si necesitas algo puedes pedirlo- Me explico mientras me dirigía al segundo piso, el cuarto era sencillo, hermoso pero sencillo, la decoración de esta casa era en tonos blancos y grises como una casa de soltero moderna, todo era muy lindo en comparación a la casona.

-Gracias por ayudarme, mi nombre es Arlet-

Mi voz salió despacio y con algo más de confianza, antes de que el saliera del cuarto me dio un asentimiento de cabeza y vi su ancha espalda salir de la habitación.

Cuando estuve sola pude admirar bien la habitación, dándome cuenta que tenía un baño propio con muebles blancos, cepillos de dientes nuevos y un par de cosas para la ducha, darme un baño fue una buena opción, ya que, estaba sucia y me dolía bastante la espalda, esperaba que el agua caliente ayudará.

Al salir me quede mirando la luna a través de los barrotes que adornaban las ventanas, me encontraba encerrada, otra vez.

Realmente tenía mucho sueño, me puse una camisa de dormir que había en el cuarto, gracias a dios me quedaba bien, la noche había caído, al igual que yo en la suave cama durmiéndome al instante, era una comodidad extrema.

¿Que escondes pequeña Arlet? Dijo el en un susurro mientras la veía dormir plácidamente.


¿Si les gusta?❤¿Ya le hecharon un ojito a mi otra novela?

Viviendo con la bestiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora