La mañana siguiente me despertó un dolor intenso, mi cuerpo me dolía por completo y al intentar moverme, sentí la incomodidad de mis músculos al reaccionar. Lo primero que vi fue a Ale, sentada al pie de la cama, sus ojos hinchados por las lágrimas. Me encontraba en la sala de emergencias médicas, y aunque aún sentía los golpes, la situación podría haber sido mucho peor. Ella me miraba, un mar de remordimientos y culpa reflejada en su rostro. Al ver que despertaba, no pudo evitar soltar una nueva ronda de lágrimas, sus palabras salieron entrecortadas, cargadas de arrepentimiento: "Lo siento tanto, Dan. Lamento no haberte creído, lo siento tanto...".
Yo la observaba, sin entender del todo lo que estaba pasando. Había estado tan aturdido por todo lo que había ocurrido, tan desorientado, que no logré captar por completo lo que me decía. Al final, le expliqué lo que había sucedido: "El vehículo me rozó apenas, no fue nada grave, sólo golpes leves..." le dije, con la voz aún cansada. Le pedí disculpas por no haberle hablado de la amiga con la que me había encontrado.
Días después, mi celular sonó con una canción de Nirvana, la misma que siempre sonaba cuando Nelson me llamaba. Contesté, sabiendo que algo importante venía.
— ¿Hola, Dan? —dijo Nelson, su voz resonando como si viniera de un eco lejano, y en ese momento supe que algo pasaba.
— Sí, Nelson... —respondí con voz apagada, aún recuperándome de los golpes, la fatiga pesaba sobre mis hombros.
— Necesito que vengas a casa... —dijo con urgencia, pero había algo en su tono que me hizo sentir que era algo serio.
— ¿Para qué? —pregunté, no completamente seguro de lo que quería, pero sabiendo que la respuesta no sería algo trivial.
— Solo ven, trae tu disco de Blink 182 —dijo, y con una sonrisa, acepté la invitación.
Media hora después, llegué a su casa. Ya era tarde, y al entrar, me encontré con todos: compañeros de la escuela, Ale, Nadia... Todos ahí, reunidos, esperándome. Sonreí de inmediato, el peso del día anterior se desvaneció por completo en ese instante. No pude evitar emocionarme al verlos, los ojos se me llenaron de lágrimas, pero traté de disimular, aunque me salieron a borbotones. Me acerqué a todos, y la música empezó a sonar, "First Date" de Blink 182 llenó el ambiente, mientras conversaba con Ale, el momento era perfecto. Estaba feliz, el chico frío y solitario estaba finalmente disfrutando de la vida, con amigos, con ella, con todos. Fue una noche en la que dejé atrás todas las sombras del pasado.
Pero, como suele pasar en las noches en que te encuentras rodeado de personas, necesitaba un poco de espacio. Salí al balcón para fumar, buscando algo de calma entre tanto bullicio. Y fue allí cuando Ale salió tras de mí, pidiendo mi encendedor. La conversación que siguió, no me la esperaba.
— No tienes que fingir que me amas —dijo, sus palabras envenenadas de duda, como si quisiera probarme de alguna manera.
Me quedé en silencio un momento, mirando sus ojos. ¿A qué venía un comentario así justo en medio de esta noche? Pero no podía quedarme callado, no después de todo lo que habíamos pasado.
— Ni me molestaría en fingir si no te quisiera —respondí, mi voz sonó más fuerte de lo que pensaba.
Ella sonrió, apagando su cigarrillo, y se acercó lentamente. Me besó en los labios, como si todo lo demás desapareciera en ese instante, como si el tiempo se detuviera justo ahí.
Eran las 23:59. El beso duró hasta la medianoche.
— Se acabó tu cumpleaños, amor —dijo ella, rompiendo el momento con una sonrisa suave, y volvió a entrar.
Al regresar adentro, Nadia ya se había quedado dormida en el sofá, mientras los demás insistían en que mordiera el pastel. Y como en todas las fiestas de cumpleaños, terminé con la cara llena de pastel, pero esta vez, me sentía feliz. Habíamos superado tanto, y esa noche, lo más importante era que nos manteníamos unidos.
Pedí a Ale que no volviéramos a pelear, y ella, con la misma dulzura que siempre me había cautivado, aceptó. Fue una noche bonita, tranquila, a pesar de todo lo que había pasado semanas antes.
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Distancias.
Teen Fiction"Distancias" es un viaje íntimo a través de los recuerdos, los encuentros y los silencios que marcan a fuego el alma. Dan, un joven atrapado entre la nostalgia del pasado y el vértigo del presente, nos guía con voz sincera y vulnerable por los momen...
