Era 28 de octubre. Como siempre en casa, nos preparábamos para la noche de brujas, comprando adornos y decoraciones. Todo parecía estar listo, pero había algo que me decía que este año no habría Halloween. Mi hermana mayor, Ruth, estaba completamente ocupada con la facultad, y yo no tenía ganas de organizarlo todo por mi cuenta. Así que, simplemente, dejamos de lado la idea de celebrar. Ese año, la noche de brujas pasaría desapercibida.
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29.10.2010
0:00 hs.
Mi celular sonó, despertándome de golpe. La melodía de Nirvana, "Marihuana", resonó en mis oídos. Con la cabeza aún adormilada, contesté.
— ¿Hola? —mi voz sonó arrastrada por el sueño.
Del otro lado, la voz de Alejandra respondió, fresca y llena de energía:
— Hola cielo, ¿tienes tiempo?
La conversación siguió de manera ligera, pero lo que dijo después me sorprendió y me hizo sentir una chispa de emoción:
— Haré una fiesta de Halloween, ¿quieres venir?
No pude evitar sonreír. Una fiesta de Halloween... Era justo lo que necesitaba, algo que me sacara de la rutina. Sin pensarlo demasiado, respondí:
— ¡Claro que sí!
Me dio la dirección: sería en una Mansión abandonada.
— Cariño, estoy agotado... Hablamos en la mañana —le dije, sintiendo el cansancio acumulado de todo el día.
Colgué, ya con la mente algo más despierta, pero la sensación de un sueño aún presente.
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30.10.2010
La mañana del 30, el sonido de las cuerdas de mi guitarra me despertó más rápido que cualquier café. Ese día, como siempre, nos reunimos con los chicos de la banda para ensayar. Había escrito una canción especialmente para Halloween, La Última Noche. La melodía tenía ese toque oscuro y espeluznante, perfecta para la ocasión. Estuvimos ensayando toda la tarde. Aunque la música nos unía, algo en mi interior me decía que las cosas no estaban del todo bien, que algo se estaba desmoronando poco a poco.
Al llegar a casa, la escena era la misma de siempre:
Mi papá, sentado frente al televisor, ni siquiera levantó la vista para saludarme.
Mi mamá, trabajando en la computadora, me miró por un instante y solo me preguntó por qué llegaba tan tarde.
— Con unos amigos —respondí, sin ganas de entrar en detalles.
Mi hermano, como siempre, con una chica nueva en su habitación. En serio, ¿acaso no le importaba lo que pudiera pasar? El comportamiento de él ya me cansaba, pero sabía que no había forma de cambiarlo. Y mi hermano menor, Ricardo, aún no regresaba de la casa de su amigo.
Me dejé caer en la cama, soltando la guitarra sobre el colchón, y suspiré.
— Ojalá que esta fiesta me anime... —pensé, con una leve sonrisa, tratando de despejarme de la pesadez de la rutina.
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31.10.2010
21:10 hs.
La fiesta empezaba a las 22:00, y yo ya estaba saliendo de casa. Me sentía como un completo perdedor, pero decidí ir, al menos para hacer un esfuerzo por cambiar el ritmo de mi vida.
Cuando llegué, solo estaba ella. Estaba terminando los últimos detalles, y me ofrecí a ayudarla. Entre risas y caricias, nos distraímos con lo que quedaba por hacer, hasta que el primer invitado llegó.
— ¡H-hola! —dijo Nadia, sonrojada al vernos. Mi disfraz de Eyeless Jack le hizo soltar una risa nerviosa, y ella, con su atuendo de Freddy Krueger, me miró juguetonamente.
Le bromeé diciendo que estaba disfrazada de "Tablón de Ed, Edd y Eddy", y la hice reír aún más.
Finalmente, llegó la medianoche. Los invitados ya estaban todos reunidos, y los chicos de Conexión llegaron justo a tiempo. Subí al escenario con ellos, mi guitarra en mano. Tocamos La Última Noche, y la gente estaba disfrutando como nunca. El ambiente estaba cargado de energía, y por primera vez en mucho tiempo, me sentí como si todo tuviera sentido. Era perfecto.
Pero como siempre, las cosas no podían ser tan simples.
Después del concierto, Ever y yo tuvimos una discusión. Algo no estaba funcionando. Nos miramos, y por un instante, supe que todo lo que habíamos construido podría derrumbarse en ese momento.
Esa fue la última vez que toqué con Conexión. La banda se disolvió. ¿Era el final de mi sueño? ¿Qué quedaba después de eso?
Me despedí de todos, intentando no mostrar lo devastado que me sentía. Mi voz salió casi en un susurro, pero logré decirlo:
— Happy Halloween —y salí, levantando la mano en señal de despedida, sin atreverme a mirar atrás.
No me atreví a girarme, no quería que nadie viera las lágrimas que ya comenzaban a rodar por mis mejillas. Esa noche, todo se desmoronó frente a mí.
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Distancias.
Teen Fiction"Distancias" es un viaje íntimo a través de los recuerdos, los encuentros y los silencios que marcan a fuego el alma. Dan, un joven atrapado entre la nostalgia del pasado y el vértigo del presente, nos guía con voz sincera y vulnerable por los momen...
