Habíamos planeado encontrarnos en el centro comercial, el mismo lugar donde conocí a Ale. Todos íbamos a divertirnos un rato jugando al bowling, y aunque no era la primera vez que nos reuníamos, siempre había algo especial en esos momentos. Hablé con Nelson y su respuesta fue inmediata: "Desde luego que puedo." Cuando le mencioné a Nadia sobre el plan, su respuesta fue igual de entusiasta: "Ahí estaré." Pero la conversación con Ale fue diferente.
Conversación:
— Hablé con Nelson y Nadia, nos reuniremos en el bowling, ¿vienes?
— Claro, cariño —respondió ella. Después hizo una pausa, como si dudara por un momento—. ¿Puede ir un amigo mío?
— ¡Claro! —dije alegremente, sin rechistar.
El día anterior
Narra Ale
Había llegado a casa después de clases. Al abrir la puerta, escuché risas en la sala. Las voces de mis padres eran fáciles de identificar, pero había una voz femenina que no podía reconocer. Al acercarme, pude distinguir una risa familiar que me hizo detenerme un momento. No me costó mucho darme cuenta de quién era.
Con un suspiro, decidí entrar sin hacer mucho ruido para no ser tan evidente, pero al parecer, mi madre me había escuchado. No me sorprendió escuchar a esa mujer decir algo que me irritó: "Parece que al fin llegaste."
Al entrar en la sala, los vi a todos ahí, parados, esperando que los saludara.
— Hola mamá, hola papá, hola señora Aguilera —dije con una fría indiferencia y subí directo a mi cuarto, sin ganas de quedarme a escuchar más.
Día de Bowling
Narra Dan
Cuando llegué al bowling, todos ya estaban allí. Vi a Ale subir las escaleras, con esa forma tan suya de caminar, y detrás de ella, un chico rubio. Era más alto que yo, aproximadamente 1.70, con unos ojos cafés que brillaban con intensidad. Al principio no lo entendí bien, pero había algo en su mirada que no me gustaba.
Ale corrió hacia mí en cuanto me vio y me tomó de la mano, con una sonrisa que solo ella sabía regalarme. Pero el chico rubio no tardó en hablar.
— ¡Así que tú eres el chico nuevo de Aleja! —exclamó, mirándome como si me estuviera evaluando.
Sonreí de lado, intentando no dejarme llevar por la incomodidad.
— ¿Quién es esta mala imitación de Ken? —bromeé, refiriéndome al muñeco de Barbie, en un intento por hacer una observación que aligerara el momento.
Nelson se rió de forma burlona, Nadia observaba la escena en silencio y Ale, visiblemente incómoda, interrumpió rápidamente.
— Se llama Marcos, y es un amigo de la infancia —dijo ella, pero noté cómo su tono se volvía un poco más distante, como si evitara mencionar algo más.
Marcos sonrió de una manera que no me gustó. Luego se volvió hacia mí y dijo:
— ¿Amigo? —Preguntó, levantando una ceja con una sonrisa torcida. — Vaya, Ale, ahora sólo soy un amigo? ¿Por qué no dices que soy tu exnovio?
Mi corazón dio un pequeño salto, pero me obligué a mantener la calma. Aunque Ale no me había contado la verdad sobre él, algo me decía que no era el momento de mostrarme celoso.
— Quizás porque se avergüenza de haber salido con un niño mimado como tú —respondí rápidamente, defendiendo a Ale aunque ella no lo hubiera hecho.
El chico se rió con desdén, mirando mi atuendo oscuro, como si eso fuera motivo de burla. No era la primera vez que alguien se burlaba de mi estilo, pero me molestó especialmente que viniera de él.
— No te hablé a ti, gótico afeminado —dijo con una sonrisa burlona, como si eso tuviera algún impacto.
No dejé que me afectara. Me acerqué a él, lo miré fijamente y, sin perder mi tono sarcástico, respondí:
— El afeminado aquí es otro —dije, señalándolo. Me sentí aliviado al ver su incomodidad—. ¿Acaso no eres tú el chico lindo al que dejó por mí? Algo te debe de fallar... —añadí, señalando su entrepierna de manera descarada.
La expresión de desprecio en su rostro fue inmediata. Nadie dijo nada más mientras entrábamos a la sala de bowling, pero sentí que las tensiones entre nosotros estaban lejos de disiparse.
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Distancias.
Genç Kurgu"Distancias" es un viaje íntimo a través de los recuerdos, los encuentros y los silencios que marcan a fuego el alma. Dan, un joven atrapado entre la nostalgia del pasado y el vértigo del presente, nos guía con voz sincera y vulnerable por los momen...
