2. Y el ganador es...

6.7K 486 1K
                                        

"raphaelwilliams ha comenzado a seguirte"

"raphaelwilliams le ha dado me gusta a tu foto"

"raphaelwilliams ha comentado: Que hermosa te ves en esta😍"

   Esta sí que era una buena manera de comenzar el día.

   Sonrío entusiasmada al mismo tiempo que reviso mis redes de a poco. Respondo algunos comentarios y me aseguro de devolverle a Raph la interacción en sus publicaciones. A medida que iba bajando en su perfil, aquel chico lograba captar más mi atención con cada fotografía. ¡No lucía ni un poco mal en ninguna de ellas! ¡Apuesto a que lograba esas tomas a la primera y no tenía que tomar casi cincuenta fotografías hasta que una le gustara!

   Como yo, por ejemplo.

   Era increíble ver la forma en que algunas personas ya hablaban de eso y apenas había pasado una noche en la que ni siquiera se nos había visto juntos. Preguntas al estilo de: "¡¿Qué está ocurriendo aquí?!" o "¡¿Se conocen?!" y por supuesto, mi favorita "¡No jodas! ¡Este es el poder de que se publiquen tus fotos desnuda!".

   No debería ser gracioso, pero tengo la habilidad de reírme de mis propias desgracias. Supongo que es mejor a deprimirme. Además, era una situación que se salía completamente de mis manos. Quiero decir, no podía evitar que las personas simplemente dejaran de hablar sobre eso, y sabía que mis fotos y videos estarían en línea por una eternidad. Sí, estaba mal, ¡estaba horrible! Pero como no podía resolver nada llorando, prefería tomarlo con calma y fluír ante la situación. 

   Contesté a Raph el mensaje la noche anterior con un simple "Gracias por escribirme. Ya he agendado tu número". Él no se molestó en responder más. No esperaba que lo hiciera, de todos modos. Probablemente había hecho un esfuerzo sobrehumano para recordar enviarme aquel texto en primer lugar. Sin mencionar que no tenía que hacerlo por ninguna clase de compromiso. Al final del día, todo lo nuestro sería ficticio.

   Mis pensamientos se ven interrumpidos por un fuerte portazo de la entrada principal. Casi dejo caer mi celular por el impacto.

   —¡¿Ya te has parado de la cama?! —escucho que Trev grita, avecinándose desde la sala de estar.

   —Es temprano. —Me quejo, cubriéndome la cabeza con las cobijas.

   Trevor se detiene en el umbral, y espío a través de una abertura del cobertor. Lo observo negar con la cabeza en un claro gesto de decepción, pero no podía tomármelo demasiado en serio cuando cargaba puesto un enterizo de un personaje de Disney.

   Disimulé una risa. Sus pijamas eran mi vitamina diaria de felicidad.

   —¡¿Temprano?! ¡Lo dices como si no tuvieses idea de lo mucho que tardo sólo en las cejas! —bramó alterado —. ¡Desactiva tu modo morza! ¡Tienes una hora antes de que Nigel pase por ti!

   Gruñí considerablemente antes de arrebatar las cobijas y pararme de la cama. Me estiré como un gato una vez mis pies tocaron el suelo, y caminé como un zombie hasta llegar a mi cuarto de baño.

   Me tomé mi tiempo porque no tenía genuina motivación por acudir a este evento. Si bien siempre atender a ciertos acontecimientos de este estilo eran importantes en mi carrera, nada que tuviese que ver con Nigel lograba generarme ni un gramo de emoción. Eran tediosos; sobre todo porque la mayoría del tiempo, me obligaba a conocer personas que no me interesaban en lo absoluto y a formar parte de conversaciones superficiales y narcisistas sólo para vanagloriarse ellos mismos y pretender que se agradan cuando es todo lo contrario.

El ContratoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora