Sangre plata

983 83 60
                                        

Por octava ocasión el buzón de voz de Zeke lo recibía. Probó marcarle durante toda mañana y cada uno de sus intentos eran en vano. Suspiró frustrado ante la nula respuesta que recibía, su mente no dejaba de divagar buscando cualquier comportamiento sospechoso de sus compañeros cambiantes en especial en su medio hermano y Armin. Pues ambos eran los únicos que conocían la ubicación de la cabaña.

-¿Eren?-

La voz de Mikasa lo trajo de vuelta a la realidad esfumando temporalmente sus hipótesis sobre los presuntos culpables.

- ¿Cómo te encuentras?- preguntó acariciando suavemente la espalda de la azabache quien reposaba en la cama.

-Bien, no fue gran cosa -

Miraba las marcas moradas que poco a poco teñían su cuello como resultado de la presión ejercida durante el ataque sufrido. Con delicadeza beso los blancos y delicados nudillos de su acompañante invitandola a levantarse y seguirle al comedor.

- Ayer por la tarde tenía planeado hacerte una cena romántica pero con todo lo sucedido ni siquiera tuve cabeza para pensar en eso-

Deslizó una de las sillas invitandola a sentarse.

- Así que éste será un desayuno romántico- rió destapando la gran charola plateada en medio de la mesa

Las chuletas estaban envueltas por una manta de salsa blanquecina con ligueros toques verdes producto de las hierbas finas añadidas a la preparación, inundando el lugar con su peculiar olor mezclado con un poco de mantequilla.

-Se ve maravilloso-

-Espero que te guste-

Ambos comían sumergidos en un silencio incómodo, producto de los recientes acontecimientos

-Tengo algunos ahorros- exclamó la ojigris tratando de romper el hielo- Tal vez sean menos que lo que tu tenías pero te pueden servir ...-

-¿Qué?-

- Dijiste que robaron tus ahorros- cortó un trozo de carne- Lo menos que puedo hacer es tratar de restaurarlos-

El castaño negó rápidamente

- Olvídalo -

-Pero...-

-Solo olvídalo- bebió un poco del recién adquirido té - Cambiemos de tema ¿Quieres?-

Asintió masticando el bocado que resguardaba en su paladar

- Cuándo te fuiste limpie un poco el lugar -

-Sí , es lo que noté por la mañana. Muchas gracias-

-No hay de que ...-

El sonido del cortar de la carne y el roce de los cubiertos de plata eran la única constante en el intento de conversación armoniosa que entablaban.

-Veo que encontraste algo de ropa nueva -

Mikasa se había olvidado de aquel detalle, ahora portaba aquellas prendas con olor a humedad que había encontrado en el cajón del clóset.

-¡Oh! Cierto, me temo que hurge tu armario-

-Te queda bien, el rosa resalta tu piel-

Un ligero rubor se instaló en el rostro de la pelinegra. Su "desayuno romántico" terminó sin que ninguna otra palabra fuera compartida.

Mikasa planeaba salir caminar con él a las praderas o visitar aquel río que parecía pasar por las colinas cercanas. El clima había mejorado notablemente haciendo resurgir el cantar de las aves y el fulgor de las flores que lucían marchitas cuando las grisáceas nubes se habían instaurado en el cielo. Pero Eren no parecía ni siquiera interesado en ella, se movía de un lugar a otro mientras marcaba incesantemente su móvil, lo vió maldecir un par de ocasiones al no obtener respuesta y patear alguno que otro mueble sin ni siquiera quejarse del golpe.
La pequeña biblioteca le brindó una distracción ante la nula atención que recibía, sin embargo, la mayoría de los libros disponibles abordaban el mismo tema: Mitos y leyendas de los caídos. Con el solo hecho de hojearlos los descartaba rápidamente, pues la mayoría solo eran síntesis del libro que Armin y ella habían traducido. Al menos se distraía al leer los prólogos y observar las ilustraciones.

Instituto Titán [EreMika]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora