Capítulo IX: Una nueva yo

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Narra Elizabeth

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Narra Elizabeth

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El tiempo transcurrió con calma y así mismo nuestros llantos se fueron apagando, ambas nos abrazamos en forma de consuelo tras aceptar el hecho de que mi madre, quien era muy especial para esta tribu y para mí, ha fallecido junto a mi padre.

Lumiére tomó un mechón de mi cabello y lo colocó detrás de mi oreja, así mismo, me compartió su bella y tranquilizadora sonrisa.

—Ambas hemos sacado una pequeña parte de nuestra tristeza, llorar libera a alma por lo que nunca contengas tus lágrimas —su voz se escuchaba armoniosa y un cosquilleo recorrió mi cuerpo al escuchar sus palabras —. Lo que ha pasado será difícil de superar, pero se que lo lograras, algún día sanarás tus heridas. Solo hay que tener paciencia. Yo también aceptaré la muerte de Diana y Edward, y los tendré en mi corazón.

Ella se levantó y tomó mi mano ayudándome a ponerme de pie, al hacerlo, pude notar que soy mucho más alta que ella.

Las dos, tomadas de la mano, comenzamos a caminar adentrándonos nuevamente entre los árboles y arbustos de la zona. Nuestros pasos son lentos, y a pesar de este frío su mano se encuentra cálida.

—Conocerás a muchos Concédants y ten por seguro que todos los que conozcas aquí no te harán daño —me observó por un momento y noté un brillo peculiar en sus ojos —. Y... tengo algo importante que decirte.

—¿Qué quieres decirme? —le pregunté y la miré de reojo.

—A tu madre le hubiese encantado que te convirtieras en bruja —soltó. Sus palabras me sorprendieron.

Me detuve un momento y con el ceño levantado la miré.

—Sé que puede ser difícil al principio, pero quiero que me permitas otorgarte habilidades mágicas. De esa forma podrás pertenecer a esta tribu y familiarizarte con el entorno —continuó caminando y no tuve otra opción que seguirla.

—Pero... no estoy lista, y además, me asusta mucho eso, yo...

—No tienes que decidirlo en este instante, tómate tu tiempo —me interrumpió y sonrió.

Tras alejarnos de la quebrada en la que estábamos anteriormente, seguimos recorriendo esta extensa tribu llegando al centro de esta, en donde muchos están reunidos mientras hablan y recolectan frutas de los árboles. Todos aquí tienen casi las mismas características, son cuerpos diferentes y personalidades también, pero tienen en común la piel blanca y el cabello gris, además, casi todos poseen ojos grises, excepto Lumiére. Ella es la única con ojos de color miel.

—Líder consejera, que gusto verla de nuevo —la voz de un joven llamó mi atención. Las dos nos volteamos casi al mismo tiempo. Allí, frente a nosotras permanece un chico bastante apuesto, alto de mi misma estatura, piel blanca, cabello gris y desordenado junto con unos ojos grises que me son familiares... Espera... a este chico me lo encontré en la cabaña justo cuando había despertado.

Alma OscuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora