V

27 8 0
                                    



Otoño, 1781

Casa Calisto, Francia



Recordaba esa noche, esa fiesta de gala, ese baile... A él.

Ya habían pasado unos meses desde esa noche, ella creía que sería una velada llena de humillaciones y rumores dados hacia ella, pero resultó ser algo mágico, magnífico y hermoso.

Daba vueltas en su alcoba, recordando el suave movimiento del vals que bailo junto al joven Duque, había logrado maravillarla e incluso se atrevía a decir que logró enamorarla solamente con esa noche.

Después del baile interactuaron un poco más, salieron a caminar y conversar por los jardines del hermoso palacio, se conocieron mejor entre risas y coqueteos, una noche bastante agraciada.

Una semana después del baile, ella se atrevió a ir a buscarlo al ducado de la casa Lombardi, allí le informaron que el Duque tuvo que salir a atender unos asuntos sobre las recientes revueltas de los pueblerinos y pebleyos, al parecer no regresaría dentro de un tiempo.

Así salió a buscarlo una vez por semana, iba a la casa Lombardi, preguntaba por él, le informaban que no estaba y regresaba, un día por semana se convirtieron en dos, dos en tres y al final llegaba todos los días al ducado a preguntar por él.

¿Porque buscaba al joven Duque tan desesperadamente, sería la obsesión de sentirse amada otra vez después de pasar torturandose a ella misma con esos ruines recuerdos del pasado?

Eventualmente llegó el otoño, su imaginación sólo la proyectaba a ella junto a él, tal vez si no lo hubiera conocido no se sentiría así... al borde de la soledad y locura de su corazón latente por amor.

The Perfect Formula For a WaltzDonde viven las historias. Descúbrelo ahora